El sábado 19 de setiembre a las 16 en el Almazen de Aromáticas se compartirá una nueva edición del ciclo Filosofar Té, coordinado por Elizabeth Heidrich y José Luis Trejo. Se trata del tercer encuentro de este año, una invitación a compartir, conversar y pensar con otros, mientras se disfruta de un entorno encantador y delicias de mediatarde. Los interesados pueden inscribirse en este formulario.

En esta oportunidad, el jardín nos convoca a pensar desde las tres ecologías de Félix Guattari: la ambiental (cuidar la tierra que nos habita), la social (cultivar los vínculos que nos tejen) y la mental (preguntar por el paisaje interior). Porque la jardinería y la filosofía son las dos caras de una misma moneda: ambas son formas de cultivo. Una hace florecer las plantas; la otra, las preguntas esenciales. En ambas, crecer significa orientarse hacia la luz.

¿Qué es experimentar un Filosofar Té?

En Filosofar Té se busca explorar el propio interior y desde allí darle lugar a la palabra —la personal y la de cada uno— para llegar al momento mágico de la conversación. Aquella que nos construye como personas pensantes.

A los encuentros concurren mujeres y hombres, profesionales de diversas disciplinas, oficios variados, estudiantes y curiosos, que no necesariamente tienen conocimientos filosóficos previos ni experiencia en grupos de reflexión, pero sí deseos de estar con “otros”, escuchar a “otros”, dar y hacer la palabra, baluarte de la especie humana.

Se construye pensamiento con los demás. En este construir conjuntamente, aparece la posibilidad de contrastar las diversas opiniones y aprender de manera espontánea a apreciar ese “estar cómodo con la opinión del otro”.

En esta oportunidad, el jardín de té se convierte en nuestro interlocutor. No es escenario, sino maestro silencioso que nos pregunta por las formas de habitar el mundo. Se propone escuchar las preguntas que hace el entorno natural, dejar que el paisaje nos conmueva en lo profundo y reactive ese asombro originario del que nació la filosofía.

Una novedad en este encuentro

Además de la práctica filosófica propiamente dicha, se continuará con la capacitación para descubrir lo filosófico que emerge en el encuentro, aportando herramientas sobre cómo estructurar y facilitar este tipo de experiencias reflexivas.

Para quienes se interesen en aprender a crear espacios donde la conversación transforme, los Filosofar Té de este año proponen:

Experiencia en el jardín
Huerto, canteros, compost. Una práctica que conecta con las relaciones de la vida y nos recuerda que cuidar la tierra es cuidarnos.

Lecturas que iluminan
Textos breves de Félix Guattari y Vinciane Despret para poner en palabras lo vivido y pensar juntos las tres ecologías.

Comunidad de diálogo
Compartir preguntas, pensar juntos y abrir nuevas posibilidades de existencia más plena y armoniosa.

El jardín como práctica filosófica

“Quien construye un jardín se convierte en un aliado de la luz: ningún jardín ha surgido jamás de las tinieblas” (Proverbio persa)

Este recorrido invita a fundirse con el paisaje y a experimentarlo como una obra de arte viva, donde la secuencia y la dinámica del parque conducen al visitante por distintos espacios creados: pequeñas construcciones, instalaciones, sitios de memoria o, simplemente, lugares de recogimiento y contemplación. Cada una de estas escenografías, concebidas con un profundo significado simbólico y una intensa carga emocional, transforma el paisaje en motivo de asombro y, quizá, en una experiencia filosófica. Así, el sendero zigzagueante que atraviesa el parque se convierte en un verdadero camino iniciático.

Frente a la inmensidad del paisaje, el paseante se siente conmovido en lo más profundo por una emoción que se asemeja al asombro del que nació la filosofía: ese impulso originario que llevó al ser humano a preguntarse por el mundo y por sí mismo, buscando otorgar un horizonte de sentido al hecho extraordinario de que las cosas sean lo que son. Revivir ese deslumbramiento —que trasciende las palabras— constituye el propósito de todo verdadero jardín, el cual, pese a su condición efímera, se erige como uno de los símbolos más perdurables de la eternidad.

Puede hablarse también de una concepción teatral del parque, donde el visitante desempeña simultáneamente los papeles de espectador y protagonista. Pasear por el jardín deja entonces de significar únicamente caminar y respirar aire puro para convertirse en una experiencia de observación, contemplación y participación; una invitación a dialogar con el paisaje y, al mismo tiempo, con uno mismo.

Este paseo aspira a ser una práctica filosófica, inspirada quizá en aquellos primeros jardines, como el de Epicuro, donde la imaginación creadora contribuía a la salud del cuerpo y de la psique, entendida como una verdadera medicina del alma. El amor por la sabiduría, concebido como una búsqueda de serena lucidez, libertad interior y conciencia de pertenecer a un Todo, ilumina el camino y permite vislumbrar una existencia más plena y armoniosa.

Es precisamente aquí donde la jardinería y la filosofía revelan su parentesco más profundo. Ambas son formas de cultivo: una cuida la tierra y la otra el espíritu; una hace florecer las plantas y la otra las preguntas esenciales. En ambas, crecer significa orientarse hacia la luz.

Porque, en definitiva, los seres humanos siempre han ajardinado sus sueños. Han adornado con árboles, flores y senderos sus ideales de una buena vida, como si la felicidad no pudiera imaginarse sin el verdor de las plantas ni sin el silencioso diálogo que ellas establecen con nuestra existencia.

Para agendar

Tercer Filosofar Té 2026: “Que el jardín haga las preguntas”

Fecha: sábado 19 de setiembre.

Hora: a las 16.

Lugar: Vivero y Jardín de Té “Almazen de Aromáticas” (Ruta 82, Km 26 – Las Compuertas – Luján de Cuyo – Mendoza)

Costo: $30.000 (Incluye té, café y cositas dulces)

No se requieren conocimientos previos de filosofía. Es muy importante completar el formulario de inscripción para que podamos organizarnos mejor para el evento.