El rol de la minería es motivo de discusión tanto en el plano político como en el ambiental. Y si bien son pocos los proyectos que han logrado un avance concreto en los últimos años, el Gobierno provincial elaboró una estimación propia para cuantificar qué impacto económico podría tener, en términos de exportaciones y empleo, un grupo acotado de proyectos mineros si llegaran a ponerse en marcha.
El cálculo oficial toma como base cinco iniciativas: Potasio Río Colorado (PRC), el histórico yacimiento de potasio ubicado en Malargüe, y cuatro proyectos de cobre que se encuentran en distintas etapas de desarrollo. El propio Gobierno aclaró que se trata de un escenario conservador, elaborado a partir de una producción estimada de 500.000 toneladas de cobre por año para la provincia, sumada al aporte de PRC.
De acuerdo con esa proyección, la puesta en marcha conjunta de los cinco proyectos demandaría una inversión en exploración y estudios de USD 100 millones anuales en promedio, mientras que el Capex total necesario (inversiones en bienes de capital) para desarrollarlos asciende a USD 12.700 millones. A eso se sumaría un gasto operativo de USD 1.100 millones por año. Según ese mismo esquema, las exportaciones que podrían generar estos cinco proyectos alcanzarían los USD 2.900 millones anuales, con un impacto en el empleo de 2.484 puestos directos y 5.699 indirectos, que en conjunto suman 8.183 puestos de trabajo.
El impacto en exportaciones y empleo de Mendoza
Para dimensionar qué representa esa cifra en la economía provincial, se pueden cruzar esos números con los datos actuales de comercio exterior y empleo formal de Mendoza, en base a información del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Hoy, las exportaciones mendocinas totalizan USD 1.537 millones anuales (dato de 2025). Si a ese monto se le suma el aporte estimado de los cinco proyectos mineros, USD 2.900 millones, el total potencial treparía a USD 4.437 millones, lo que implicaría una suba del 188,7%.
En otras palabras, el ingreso en producción de esos cinco proyectos podría casi triplicar las exportaciones actuales de la provincia, según el propio cálculo oficial. El impacto en el empleo formal, en cambio, resulta más acotado en términos porcentuales. El Gran Mendoza cuenta hoy con 185.168 puestos de trabajo asalariados registrados. El aporte estimado de la actividad minera, con los 8.183 empleos directos e indirectos ya mencionados, llevaría ese total a 193.351 puestos, una suba del 4,4%.
Esta diferencia entre el salto exportador y el impacto más moderado en el empleo se explica por la naturaleza misma de la actividad minera, que requiere inversiones de capital intensivo pero no necesariamente una alta demanda de mano de obra en relación con los volúmenes de facturación que genera, a diferencia de otros sectores de la economía provincial.
Los cinco proyectos detrás del cálculo
Ahora bien, ¿de qué proyectos habla el Gobierno cuando presenta este escenario? En el caso del potasio, la referencia es a Potasio Río Colorado, un yacimiento que estuvo paralizado desde 2013 y que la Provincia trabaja en reactivar desde 2016, primero de la mano de la empresa Vale y luego de forma directa. El proyecto cuenta con reservas que superan los 300 millones de toneladas, de las cuales se ha explorado un 30%, y con 75 pozos ya perforados.
En su proyección, el Gobierno no especifica a cuáles de los proyectos de cobre se refiere. Por eso, El Sol tomó como referencia cuatro de los principales desarrollos que la provincia tiene en carpeta, sin que esto implique que sean necesariamente los únicos considerados por el Gobierno para el cálculo.
El primero de ellos es PSJ Cobre Mendocino, de Minera San Jorge, ubicado en Uspallata. El proyecto contempla una inversión total de USD 891 millones, incluyendo mantenimiento y cierre, de los cuales USD 630 millones corresponden a la etapa de construcción. En mayo de este año se convirtió en el segundo proyecto mendocino en ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y ya comenzó con trabajos preliminares de perforación, apertura de caminos y estudios de ingeniería de detalle.
Otro proyecto de cobre relevante es Cerro Amarillo, en Malargüe, en una formación que comparte características geológicas con yacimientos chilenos. Está a cargo de la empresa de capitales nacionales Wincul SA y marcó el regreso de la actividad exploratoria de cobre a la provincia después de dos décadas sin perforaciones de este tipo. El plan original contemplaba llegar a unos diez pozos exploratorios, con una profundidad promedio de 350 metros cada uno.
Los otros dos, El Burrero y Las Choicas, pertenecen a la empresa Geometales y también se ubican en el sur provincial, dentro del denominado Distrito Minero Malargüe Occidental. Ambos cuentan con la Declaración de Impacto Ambiental correspondiente. El proyecto El Burrero contempla la perforación de 23 pozos exploratorios de entre 400 y 750 metros de profundidad, mientras que en Las Choicas se prevén 17 pozos con las mismas características. Las inversiones exploratorias para este conjunto de yacimientos, que incluye también a La Adriana, fueron estimadas en USD 20 millones.
De cualquier forma, más allá del impacto que podrían tener esos proyectos en particular, la Provincia apuesta por un desarrollo mucho más pronunciado del sector minero. La pregunta, es si ese desarrollo llegará y si, efectivamente, tendrá el impacto que se espera.
El antecedente de otras provincias mineras
Este tipo de proyecciones no surgen en el vacío. El Gobierno se apoya, en parte, en la experiencia reciente de otras provincias argentinas que ya atravesaron procesos de crecimiento exportador de la mano de la actividad minera. Según datos del Indec correspondientes al primer semestre de cada año, Catamarca pasó de exportar USD 133 millones en 2023 a USD 392 millones en 2026, lo que significó un aumento del 194,7%.
San Juan, por su parte, incrementó sus exportaciones de USD 564 millones a USD 1.284 millones en el mismo período, una suba del 127,7%. Salta pasó de USD 472 millones a USD 959 millones, con un aumento del 103,2%, mientras que Jujuy registró un salto de USD 485 millones a USD 973 millones, equivalente a una suba del 100,6%.
Por supuesto, estas provincias no exportan sólo minerales, pero los datos oficiales confirman que el “boom” exportador registrado en los últimos tres años se asocia directamente con las explotaciones de litio, cobre, oro y otros minerales. En otras palabras, son una referencia utilizada habitualmente para argumentar a favor del potencial exportador de la actividad.
Un universo de casi 140 proyectos mineros
Un dato que permite poner en perspectiva el análisis del Gobierno, es que Mendoza cuenta en la actualidad con cerca de 140 proyectos mineros entre aprobados y en evaluación. Es decir, todo el impacto económico proyectado por la Provincia, tanto en materia de exportaciones como de empleo, corresponde únicamente a cinco de esos casi 140 proyectos: Potasio Río Colorado y los cuatro desarrollos de cobre mencionados.
Esto implica que el escenario presentado por el Ejecutivo es, en rigor, apenas una fracción del potencial que la provincia dice tener en cartera. El resto de los proyectos, que incluyen desde exploraciones incipientes hasta yacimientos con distintos grados de avance, no forma parte de este cálculo y podría sumar, en caso de avanzar, un impacto adicional sobre las cifras ya mencionadas.
De todos modos, el paso de la etapa de proyección a la de producción efectiva depende de múltiples factores que exceden lo estrictamente económico, entre ellos los procesos de aprobación ambiental, la disponibilidad de financiamiento internacional y los tiempos propios de la construcción de infraestructura minera, que suelen extenderse por varios años desde la etapa exploratoria hasta la entrada en operación comercial.
