Hay calles que parecen estar diseñadas para poner a prueba hasta al vehículo más preparado. Y, según vecinos del barrio Unimev, la calle Rodríguez Peña parece haberse anotado en esa competencia.
Los pozos se multiplican a lo largo de la calzada y obligan a los conductores a hacer verdaderas maniobras para esquivarlos. Ni una 4×4 parece tener garantizado el paso sin sobresaltos.
Entre baches, desniveles y algún que otro volantazo, transitar por la zona se convirtió en una cuestión de habilidad.
Ya no se trata de farmear aura, sino de farmear pozos.
