El reencuentro entre Julián Álvarez y los hinchas del Atlético de Madrid en el estadio Metropolitano no fue para nada sencillo. En el partido ante el Villarreal, el delantero argentino reapareció en la lista de convocados de Diego Simeone tras varios meses de ausencia oficial y en medio de un clima de extrema tensión por su frustrada salida en el mercado de pases.
La gran incógnita de la previa se despejó de inmediato cuando la voz del estadio anunció las alineaciones y los suplentes. En el preciso instante en que se nombró al atacante de la Selección Argentina, una atronadora e imponente lluvia de silbidos e insultos retumbó en cada rincón del Metropolitano, contrastando fuertemente con el recibimiento dispensado al resto del plantel.
Los motivos del enojo y la reacción del jugador
El malestar de la parcialidad rojiblanca tiene su raíz en los cortocircuitos de los últimos meses, marcados por el deseo público del ex-River de ser transferido al Barcelona y las negociaciones que generaron cortocircuítos con la dirigencia —encabezada por Miguel Ángel Gil Marín, quien se mantuvo firme en retenerlo—, sumado a banderas de descontento que ya se habían hecho notar en el predio de entrenamiento.
Mientras el estadio se desplomaba en abucheos, las cámaras captaron a un Julián Álvarez cabizbajo y visiblemente afectado en el banco de suplentes, a la espera de tener su oportunidad en el complemento y comenzar a dejar atrás una novela veraniega que dejó heridas abiertas con la afición del Colchonero.
Con información de Marca y TN.
