Un equipo internacional de científicos realizó un descubrimiento excepcional en España al identificar una nueva especie de avispa fósil de hace aproximadamente 105 millones de años, preservada en ámbar en el reconocido yacimiento de El Soplao, en la comunidad de Cantabria.

La especie, bautizada como Cretevania orgonomecorum, perteneció al grupo de las avispas evánidas y sorprendió a los investigadores por presentar un tamaño considerable y características anatómicas nunca antes registradas, lo que la convierte en uno de los hallazgos paleontológicos más importantes de los últimos años.

Una especie inédita para la ciencia

Los especialistas destacaron que esta antigua avispa posee una combinación de rasgos únicos, especialmente en la estructura de sus antenas y en la venación de sus alas, características que no habían sido observadas en ninguna otra especie conocida.

La extraordinaria conservación del ejemplar fue posible gracias al ámbar, una resina fosilizada capaz de preservar con enorme precisión organismos que quedaron atrapados hace millones de años.

Ese nivel de detalle permitió a los investigadores analizar estructuras extremadamente delicadas, fundamentales para determinar que se trata de una especie completamente nueva para la ciencia.

El Soplao, un yacimiento clave

El descubrimiento volvió a poner en primer plano al yacimiento de ámbar de El Soplao, considerado uno de los más importantes del mundo para el estudio de insectos del período Cretácico.

Hasta el momento, el sitio ha aportado más de 15.000 inclusiones fósiles y permitió describir alrededor de 30 especies, consolidándose como un verdadero laboratorio natural para comprender cómo era la biodiversidad hace más de 100 millones de años.

Los investigadores remarcan que cada nuevo hallazgo ayuda a reconstruir la evolución de los ecosistemas terrestres en una etapa decisiva de la historia del planeta.

Qué aporta este descubrimiento

El estudio fue desarrollado por especialistas del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Universidad de Barcelona, la Academia de Ciencias de China, el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford y la Universidad de Valencia.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Palaeoentomology, una de las publicaciones especializadas en el estudio de insectos fósiles.

Según explicó el investigador Enrique Peñalver, del IGME-CSIC, el descubrimiento amplía significativamente el conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y podría tener una aplicación aún más importante.

Los científicos consideran que este grupo de insectos podría funcionar como un “fósil guía”, una herramienta utilizada por la paleontología para determinar la edad de depósitos geológicos del período Cretácico en distintas partes del mundo gracias a su amplia distribución y diversidad.