España y Bélgica protagonizaron la jornada.

El Mundial 2026 no da respiro y la segunda fecha de la fase de grupos empezó a separar a los candidatos de aquellos que todavía no logran encarrilar su rumbo. En una jornada marcada por realidades opuestas, la Selección de España recuperó la memoria táctica y aplastó sin atenuantes a Arabia Saudita por 4 a 0 en Atlanta, dejando atrás el inesperado sinsabor del estreno. La otra cara de la moneda la protagonizó Bélgica, que a pesar de volcar toda su artillería en Los Ángeles, volvió a mostrar grietas ofensivas y firmó un empate sin goles frente al seleccionado de Irán.

Para el combinado conducido por Luis de la Fuente, el compromiso en el Mercedes-Benz Stadium se presentaba como una prueba de carácter luego de los cuestionamientos recibidos tras el pálido 0-0 inicial ante la debutante Cabo Verde. Sin embargo, la historia en Georgia se destrabó rápido. España despejó cualquier fantasma antes de la primera media hora de juego gracias a la explosión de su joya juvenil, Lamine Yamal, quien abrió la cuenta a los 10 minutos de la primera etapa.

La tarde terminó de redondearse con el oportunismo del delantero Mikel Oyarzabal, responsable de facturar por duplicado en una ráfaga de tres minutos -a los 21′ y a los 24′-para liquidar el pleito de forma prematura. Ya en el complemento, un infortunado gol en contra del defensor árabe Hassan Altambakti terminó de decorar un resultado que acomoda a los europeos en el Grupo H, donde ahora un empate ante Uruguay les alcanzará para sellar el pasaje a los dieciseisavos de final.

El muro de Los Ángeles frustró a Bélgica

Por el Grupo G, los “Diablos Rojos” vivieron una pesadilla de frustración en California. El conjunto comandado por el francés Rudi García careció por completo de efectividad fina. El guardameta asiático Alireza Beiranvand se convirtió en una fortaleza inexpugnable, repeliendo los intentos constantes.

Para colmo de males, el trámite se complicó de manera severa a los 21 minutos del segundo tiempo. El defensor Nathan Ngoy cometió un grosero error en la entrega como último hombre y debió derribar al atacante Mehdi Taremi para evitar el gol iraní, lo que le costó una tarjeta roja directa por parte del juez. La inferioridad numérica obligó a Bélgica a replegarse, retirar de la cancha al delantero Romelu Lukaku para rearmar la última línea y cederle un protagonismo a Irán que los asiáticos tampoco supieron aprovechar por falta de puntería.

Con este pálido 0 a 0 definitivo, la zona se transformó en un auténtico terreno de paridad absoluta. Ambos seleccionados arrastran dos unidades producto de sendos empates en las jornadas previas, lo que transformará a la fecha de cierre en una definición dramática y al borde del ataque de nervios: los belgas se jugarán la clasificación mano a mano frente a Nueva Zelanda, mientras que el elenco iraní buscará hacer historia ante Egipto