El caso de presunto abuso sexual que generó fuerte impacto en el mundo del hockey sobre césped mendocino en una “ceremonia de iniciación” entre mujeres tuvo un nuevo capítulo judicial. La Procuración General de la provincia, a través de un dictamen de la fiscal adjunta María Paula Quiroga, ordenó que avance la investigación por los hechos sufridos por una joven cuando tenía 16 años en el Club Alemán y que se impute a las sospechosas involucradas, todas mayores de edad.
El caso recayó en el despacho de Mauro Perassi luego de que apartaran a la fiscal inicial del expediente, María de las Mercedes Moya, y en los próximos días se notificarían las acusaciones en el Polo Judicial, que serían por el delito de abuso sexual simple.
Qué pasó aquella noche
Todo ocurrió el viernes 20 de abril de 2023, durante una concentración por la Liga de Hockey Regional en las instalaciones del club ubicado en Guaymallén. Una jugadora, quien por aquellos días era menor y que acababa de ser incorporada al plantel de primera división, fue convocada junto a otras chicas jóvenes a participar de la “bienvenida” que les prepararon las veteranas del equipo en el baño de la cancha.
Según el relato que la propia denunciante brindó en Cámara Gesell, la capitana las fue a buscar y las hizo formarse en fila. Cuando ya estaban todas adentro del sanitario, una de las presentes dio la orden de que se quedaran en bombacha y se sacaran el corpiño.
Las vendaron con toallitas femeninas y las hicieron gatear hasta el camarín. Con los ojos tapados, les pusieron en la boca un hueso de perro para que lo mordieran y les pasaron ají repetidamente por los labios y la lengua. A la joven denunciante, le generó una reacción alérgica: pidió varias veces que pararan, pero no le hicieron caso hasta que se largó a llorar, se determinó en la causa.
Luego les dijeron que gritaran “gol” y, al abrir la boca, les metieron una salchicha. Otra de las presentes abrió la ropa interior de adolescente y colocó una morcilla rozando su zona genital. Cuando la joven la corrió por el asco que le generaba, le indicaron que no se moviera. Las untaron con “mezclas asquerosas” por el cuerpo -tal como describió- y, al finalizar, cuando la menor pudo sacarse las vendas, alguien le tiró un preservativo con una sustancia que supuestamente era yogur. Todo el procedimiento fue filmado.
La joven declaró que durante toda la situación se sintió “muy vulnerable, humillada” y que tuvo “miedo de que reaccionaran mal” si decía que quería irse, por lo que no pudo hablar.
Del archivo a la imputación
Pocos días después, el 4 de mayo, el apoderado del Club Alemán presentó una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal adjuntando una nota firmada por los padres de la joven deportista, quienes pedían sanciones ejemplificadoras.
Sin embargo, el propio padre de la joven aclaró en esa instancia que no quería iniciar una acción penal sino que el club tomara medidas disciplinarias. La institución nunca las tomó, se desprendió de la causa.
Ante la inacción del club, y luego de que la menor fuera movida al plantel de quinta división y debiera soportar burlas e intimidaciones cotidianas por parte de las acusadas y sus familias, cambiaron de postura y pidieron que la Justicia actuara. Finalmente, la familia se fue de la institución.
La fiscal de instrucción Moya, sin embargo, archivó la causa en mayo del año pasado, argumentando que los hechos no configuraban el delito de abuso sexual porque el artículo 119 del Código Penal requeriría contacto físico directo entre el agresor y las partes sexuales de la víctima, algo que, según su criterio, no había ocurrido.
Los querellantes particulares Lucas Lecour y Francisco Machuca se opusieron y el juez Diego Flamant rechazó el archivo a fines de noviembre del año pasado, sosteniendo que los actos tenían una clara connotación sexual y que la enorme asimetría de poder entre la víctima -una adolescente que admiraba a sus compañeras de primera- y las denunciadas le había impedido resistirse, dio a conocer en su resolución.
La discrepancia llegó a la Procuración General y en su reciente opinión coincidió con el juez. La fiscal adjunta Quiroga argumentó que el bien jurídico protegido por el tipo penal es la libertad sexual, entendida como el derecho de toda persona a no ser involucrada en situaciones de contenido sexual sin su consentimiento, y que los actos descriptos tienen una objetiva connotación sexual independientemente de que las acusadas aleguen haberlos realizado “en broma” o como parte de una tradición deportiva, tal como se desprende de la resolución fechada el 29 de diciembre.
Ordenó remitir las actuaciones a un nuevo fiscal para que impute a las involucradas y continúe la instrucción.
Quiénes están en la mira
La propia víctima, al tener los ojos vendados durante gran parte del procedimiento, aclaró que no podía asegurar con certeza quién realizó cada acto. Sin embargo, aportó un listado orientativo de diez participantes. Según surge de las actuaciones, la causa avanzará en principio contra seis de ellas por abuso sexual simple.
