En el competitivo circuito de cafeterías mendocino, una nueva apertura apuesta por la fusión de experiencias: se trata de Lobopollito, que integra en un único espacio, tres rubros: café de especialidad, libros y una interesante agenda musical y de eventos.
El local fue proyectado por el matrimonio conformado por Lucía Tonnelier (arquitecta y pianista) y Santiago Luja (ingeniero industrial y guitarrista), quienes ya poseían experiencia en el rubro artístico con su emprendimiento de shows musicales, Tándem.
Explican sus dueños: “Hace 5 años, en un viaje al norte, soñamos con un cafecito muy pequeño con unas pocas mesas, una biblioteca llena de libros y un piano empotrado”.




En cuanto al singular nombre, señala Santiago que “la identidad de la marca está basada en un personaje creado por mi cuñado, Nicolás Tonnelier”. Esta figura, un híbrido entre lobo y pollito, no solo marca de estética y humor del local, sino que rige su concepto visual. El diseño y las viñetas que decoran el espacio fueron guiados por Nicolás a distancia -reside actualmente en Bulgaria– asegurando la cohesión de la imagen.
Por su parte, la elección de la 5ta Sección fue tanto emotiva como estratégica, ya que es la zona de residencia y arraigo familiar de los fundadores. El menú fue diseñado bajo la premisa de ser breve y simple, con productos de calidad y bien logrados como el tostón de palta y huevo, las medialunas rellenas y su característica torta vasca.
Como arquitecta, Tonnelier diseñó una estética sobria y versátil, pensada para operar como una cafetería de trabajo durante la mañana y transformarse en un barcito para cócteles y vino por la noche. Por su parte, Santiago destaca la importancia de la calidad del servicio y la selección del equipo humano, desde los baristas hasta la cocina.




En cuanto al principal diferencial del local, radica en ser un lugar donde el cliente pueda prolongar su estadía y disfrutar de un café acompañado de la lectura y la buena música. “Nos apasiona el servicio y la atención al cliente y también desarrollar nuestra parte artística, en un lugar que tenga corazón y donde se pueda escuchar música original“, señalan Lucía y Santiago.
El verdadero motor del espacio es la actividad artística, con una agenda cultural liderada por Carlota Sottano, parte del staff. El objetivo, adelantan, es tener una actividad cada día, con shows musicales en la terraza, presentaciones de libros, noches de tarot y vinos y talleres de cuentos para niños o de cerámica. Para el 7 de diciembre, por ejemplo, está confirmada la presentación de Juan Cucchiarelli, tecladista de Los Piojos.
En cuanto a la visión de expansión, los dueños se enfocan por ahora en consolidar este proyecto, aunque no descartan la posibilidad de replicar en el futuro un Lobopollito más monoproducto y con una carta más concisa.
Ubicado en calle Olascoaga 829 de la 5ta Sección, el local opera de lunes a jueves de 8.30 a 22, los viernes hasta las 23 y los fines de semana de 9 a 23.
