La madrugada de este miércoles el complejo La Favorita, una vez más, volvió a ser una postal repetida: disparos, corridas y un joven tendido en el asfalto con pérdida de sangre y masa encefálica de la cabeza. Esta vez, el protagonista fue Esteban Elías Uriel González Vega, el “Lumpa”, un joven de 19 años con un historial delictivo que lo ha convertido en un personaje habitual para las fiscalías, los vecinos y las patrullas que transitan la zona oeste de la Capital.
Faltaban pocos minutos para las 3, cuando, según el relato de su pareja, él decidió salir unos minutos a comprar un jugo a la esquina de Aliar y Libertador que está abierto las 24 horas. No llegó a recorrer mucho en su moto. Segundos después, una ráfaga de detonaciones marcó el inicio de un nuevo capítulo de dispuestas en el sector que llevan meses.
Su novia, que primero no quiso aportar demasiado a la investigación que lidera la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, contó que se quedó sentada en la vereda mientras su pareja partía en una Zanella 150cc.
Apenas escuchó los tiros, corrió hacia la esquina y lo encontró caído, perdiendo sangre, mientras cinco hombres escapaban del lugar corriendo. Aseguró haber reconocido a dos de ellos: viejos enemigos del “Lumpa” con los que arrastra conflictos de larga data.
“No los vi con armas, pero sé que teníamos problemas”, dijo, palabras más, palabras menos, tal como detallaron fuentes del caso. Para los investigadores policiales y judiciales, su testimonio se convirtió en una de las claves del caso.
La escena que encontraron los pesquisas fue clara: costó verlas, pero finalmente con el paso de las horas dieron con cinco vainas servidas.
Previamente, un vecino cargó al joven en un Fiat Palio y lo llevó al Hospital Lagomaggiore. Allí ingresó casi sin conocimiento, con una herida de entrada y salida que generó su internación en Terapia Intensiva.
Los médicos decidieron su inmediato traslado para la intervención de un neurocirujano. Mientras esto ocurría, la guardia hospitalaria sumó un giro inesperado: una joven, que esperaba ser atendida por un robo sufrido horas antes, vio a González Vega ingresar y lo reconoció como el autor de un robo que había sufrido horas antes. El comentario llegó rápidamente a oídos de los policías, agregando más pruebas a la causa.
Un pasado complicado en el oeste de Ciudad
Los investigadores sostienen que el “Lumpa” no es un desconocido. Su prontuario comenzó a escribirse en la adolescencia y desde entonces no hizo más que engrosarse, tal como viene revelando El Sol desde hace meses.
En 2022 fue detenido por el robo de un vehículo en la vía pública. En 2023 acumuló causas por amenazas agravadas y robos cometidos junto a otros jóvenes, lo que derivó en internaciones sucesivas en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil.
En 2024 fue acusado de disparar y herir a una persona en un caso de abuso de armas. Y en enero de este año quedó detenido por un asesinato. Justamente, se trataba del crimen de Walter Raúl Hidalgo Ortubia, baleado en la plaza Aliar.
El adolescente fue atacado de un disparo en la frente y murió tras agonizar con muerte cerebral en el Hospital Central. Horas antes de su fallecimiento, la madre del “Lumpa” había llamado a la Unidad Investigativa para entregar a su hijo, que era señalado por vecinos como el presunto autor. Dijo que estaba siendo “injustamente acusado”, pero quiso que se presentara.
Los policías lo detuvieron en su casa de la manzana 3 del barrio Nuevo Amanecer, por orden del fiscal Carlos Torres (hoy juez). Tras varios estudios de prueba, González Vega terminó desligado del homicidio y apuntó a otro sujeto.
Por lo que detallaron las fuentes, la mañana de este miércoles, un sospechoso fue aprehendido, y la División Homicidios avanzó con las primeras medidas mientras la UID rastreaba movimientos previos y posteriores al ataque. Se trata de Pablo Guillermo David Chavarría, de 19 años, quien quedó a disposición de la Justicia.

Por su parte, el “Lumpa” seguía pasadas las 16 internado en Terapia Intensiva, con pronóstico reservado.
