Foto: Chile Travel

Viajar al mar sigue siendo el plan favorito de muchas familias mendocinas. Desde hace décadas, Chile se mantiene como la salida rápida: playa, cercanía y otra cultura a pocas horas de distancia, pero situaciones recientes provocan que ahora la decisión se analice más.

La combinación entre menores tiempos de viaje, el cambio de cultura, hospedajes competitivos y la posibilidad de realizar compras en tecnología o ropa sostienen a Chile en el radar. Sin embargo, si años atrás la elección era casi automática, hoy se evalúa con más cautela.

Los motivos son evidentes. La experiencia del cruce por el Paso Internacional Cristo Redentor cada vez es peor: las filas en temporada alta pueden extenderse en demasía y algunos viajeros han reportado hasta 15 horas de demora para llegar a Reñaca o un día entero para arribar a La Serena; y el factor inseguridad con los reiterados hechos de violencia denunciados por argentinos del otro lado de la cordillera también pesa.

Veranear en la Costa Atlántica implica —desde Mendoza— un viaje más extenso y un presupuesto elevado solo para llegar, pero el cambio de escenario para escaparse a Chile en los momentos de mayor tráfico del verano equiparó, de alguna manera, la cantidad de horas arriba del auto.

Traslado: menos distancia, pero más condicionantes

Los datos son claros: desde Mendoza hasta Viña del Mar o Valparaíso son apenas unas siete horas de ruta en micro, con pasajes desde $40 mil por persona. Lo que cambió es que la Aduana chilena cada año colapsa aún más que la temporada anterior y esto se traduce explícitamente en demoras para llegar al destino.

A esto se suma que el peso chileno se fortaleció frente al argentino, lo que encarece consumo, alojamiento y excursiones. Una comerciante consultada señaló que “el peso chileno subió. Hoy muchos dudan si les conviene la costa argentina o la chilena”.

Lo que sí está claro que continúa conviniendo es realizar compras de tecnología o ropa en Chile. Más allá de las fluctuaciones del dólar y el peso chileno, las posibilidades que aparecen en outlets y grandes shoppings son muchas veces muy convenientes.

En auto, el recorrido es corto -sin contar las horas de Aduana- y económico en combustible. No hay que perder de vista que se abonan entre tres y cuatro peajes por tramo. Para una ida y vuelta se requieren unos $16 mil pesos chilenos en efectivo.

En materia de seguridad vial, autoridades recomiendan consultar el estado del paso antes de viajar. Las demoras en verano suelen deberse más a accidentes de tránsito que a interrupciones preventivas por el clima, a diferencia de lo que ocurre en invierno.

Si se busca evitar la demora en el Cristo Redentor, volar a Santiago sigue siendo lo más rápido —menos de una hora— con tarifas desde $290 mil.

Precios en temporada alta

El hospedaje continúa atrayendo visitantes: departamentos desde $80 mil por noche y variaciones según zona y servicios. En gastronomía, una pizza ronda los 9.500 pesos chilenos. Viajar con presupuesto calculado y en moneda local es clave para evitar diferencias en el tipo de cambio. O viajar con dólares para comprar moneda local también es buena opción.

Los destinos chilenos ofrecen experiencias que combinan naturaleza y adrenalina, algo que crece en popularidad especialmente entre jóvenes y familias con hijos adolescentes. Entre las actividades destacadas se encuentra el avistaje de pingüinos y fauna marina en Valparaíso, con excursiones que parten desde $370 mil (ARS); o hacer sandboarding al atardecer en los médanos de Concón, desde $86 mil (ARS).

Estas propuestas, junto a playas más tranquilas y paisajes costeros distintos a los del Atlántico, son un plus que puede ser evaluado al momento de organizar vacaciones.

Foto: Viator turismo

Baja en consultas y más cautela al decidir

Las agencias de viaje coinciden en una tendencia: no desapareció el interés, pero el viajero mendocino compara, consulta más y define más tarde. “Ha bajado un montón. Ya no hay tanta gente que quiera viajar a Chile”, señalaron desde Nevada, una empresa de viajes.

Los recientes hechos de inseguridad también impactan en la decisión final de los mendocinos :“Los últimos robos en tours de compras o a argentinos, generaron pánico social. La gente pregunta mucho por eso antes de decidir”, indicó otra comerciante.

Las agencias adelantaron que difícilmente haya aumentos del costo del pasaje durante la temporada alta y que “puede haber promociones”.

El debate para el verano 2026 no es solo económico. La inseguridad que denuncian los argentinos que viajan a Chile y la imprevisibilidad del cruce internacional ahora pesan tanto como el costo final de las vacaciones.

Mientras algunos valoran el cambio total de cultura y los tiempos de viaje -no siempre- más cortos, otros priorizan el “turismo tradicional” de la Costa Atlántica. Lo que está claro es que el mendocino dejó de decidir por costumbre: ahora compara, consulta y espera antes de reservar.