Adolescencia. Foto: Netflix.

Con 13 años, Jamie es acusado y detenido por el homicidio de Katie, su compañera de escuela. En torno a este hecho transcurre Adolescencia, la serie británica que es furor en el mundo y que, en solo cuatro capítulos, expone una realidad que asusta a los adultos, en especial a los que son padres.

¿Qué daño podía hacer con un ordenador? ¿Qué daño podía hacer encerrado en su habitación? ¿Cómo íbamos a saberlo?“, se preguntan los padres del protagonista de la ficción.

Pero el bullying, la adicción a las pantallas, la sexualidad y los “códigos” en las redes no son ficción, sino parte de una realidad que atraviesa a la adolescencia actual.

Por eso, los especialistas plantean la necesidad de poner estos problemas en agenda, recuerdan que la adolescencia es “tiempo de fragilidad” y brindan consejos que serán de utilidad para afianzar el vínculo con sus hijos, sin invadir su privacidad.

Para acompañar a los adolescentes con paciencia, presencia y confianza, especialistas de UNICEF brindaron una serie de recomendaciones.

El tiempo de la adolescencia es un tiempo de cambio, de transformación, lleno de vida, pero también de duelos, de pérdidas, de cosas que no saben y no se comprenden. Es el tiempo de la alegría, también es el tiempo de la fragilidad“, expresó la psicóloga Carmen Rodríguez.

Entendiendo que se trata de una etapa de vulnerabilidad, desde el organismo señalaron que “no es raro que un adolescente se involucre en situaciones donde no pueda medir el riesgo“, por lo que aseguran que la presencia de un adulto supervisando pasa a ser clave y determinante.

Comunicarnos es la clave“, señalaron.

Establecer momentos de diálogo con los chicos es fundamental. Foto: Freepik.

En esta línea, Emiliano Barrera, psicólogo especializado en entrenamiento parental (Mat. 1474), explicó cómo establecer momentos de diálogo con los jóvenes.

Las charlas son la vía más vigente para compartir un momento con los adolescentes. Esa conversación debe ser para escuchar a los chicos, no para dar un sermón o bajar líneas“, expresó el especialista en diálogo con El Sol.

Además, el profesional señaló que aquellos espacios hay que construirlos, por lo que aconsejó que, en esas conversaciones, el 75% de lo que se hable sean experiencias agradables con el joven y el 25% restante, correctivas.

Si yo como padre hago un análisis y digo, en las últimas conversaciones que tuve utilicé tonos descalificativos o fui demasiado dogmático con él, es decir que mi intervención correctiva fue mayor al 25%, es muy poco probable que el quiera hablar conmigo. En cambio, si yo solo corrijo un par de cosas, pero el resto de la conversación voy preguntándole, valorando su espacios, ahí la cosa va a andar mejor“, comentó Barrera.

Educación digital

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre adicciones digitales, el 40% de los jóvenes entre 12 y 17 años presentan signos de dependencia tecnológica.

Unicef, por su parte, indica que el 89% de los adolescentes entre 12 y 17 años en países desarrollados tiene un smartphone propio y pasa un promedio de 7 horas al día frente a pantallas.

Dispositivos electrónicos que, con el uso de las redes sociales, crean presiones externas. Redes sociales en las que, tal como expone Adolescencia, los jóvenes comparten “códigos” que resultan ajenos al mundo adulto, pero que pueden implicar situaciones complejas.

Y no solo eso. También son espacios en los que un chico puede sufrir hostigamiento. En los que se pueden replicar fotos sin autorización. O incluso en los que hay libre acceso a la pornografía, otro de los temas que desarrolla la serie.

Es muy difícil que un papá o una mamá pueda estar controlando recurrentemente o significativamente el uso del teléfono en los adolescentes. Habrá familias que revisen historiales, que chequeen los chats de grupos, dependerá del criterio familiar. La clave está en crear esos espacios en los se puedan hablar cosas y en los que los padres puedan preguntar abiertamente“, concluyó el psicólogo especializado en entrenamiento parental.