Foto: El Sol.

¿Dispositivos tecnológicos sí o dispositivos no? Una pregunta recurrente entre padres. En un mundo en el que la tecnología está cada vez más presente en la vida de las personas, las infancias no escapan a esta realidad.

Al existir un aumento de la exposición de los chicos a las pantallas, profesionales aseguran que eliminar el uso de las mismas no es la solución, sino conocer qué y cómo tienen que utilizarlas.

Sin embargo, si bien algunas aplicaciones como YouTube Kids, Roblox o Subway Surfers se presentan como espacios adaptados para un público infantil, los contenidos que allí se exponen no resultan siempre seguros o adecuados para los más pequeños.

Catalina, mendocina y madre de dos niñas, brindó un ejemplo y graficó por qué estos sitios no son 100% confiables.

Una tarde mis hijas estaban viendo unos dibujitos por YouTube y en un momento dado empecé a escuchar ciertos sonidos, como gemidos, que me alertaron. Cuando me acerqué, uno de los personajes estaba sentado sobre el otro en una clara escena sexual que estaba tapada por una gran hoja. Les saqué el celular de inmediato y denuncié el contenido en un acto reflejo. Luego no lo encontré para verificar toda la escena y denunciar también al usuario. El dibujo en cuestión era Digital Circus o Circo Digital“, contó la mujer.

Cómo identificar si un juego es peligroso

Emiliano Barrera, psicólogo especializado en entrenamiento parental (Mat. 1474), indicó que no todas las apps representan un riesgo para los niños, por lo que recomendó estar atento al contenido que transmiten para identificar si son peligrosas o no.

Se debe chequear en primera instancia el contenido para ver si este es acorde a la edad del niño. Luego, hay que observar la calidad de la información que transmiten. No es lo mismo que Mickey Mouse esté caminando por el bosque, con gente que lo ayuda a solucionar un problema; a un juego lleno de colores con personas que gritan, generando excesiva estimulación visual“, señaló el experto en diálogo con El Sol.

Además, Barrera resaltó que otro de los puntos implica analizar cómo interactúa el chico con la pantalla: si se altera o no puede estar sin el dispositivo, es necesario que el adulto a cargo se replantee la exposición.

El rol de los padres

Supervisar y monitorear, dos aspectos claves que el psicólogo comentó, deben estar presentes entre los padres. Para ello, invitó a los adultos a replantearse en qué contexto les dan los pantallas a los pequeños.

Existe un estilo parental negligente, un papá o una mamá que da el teléfono a su hijo para que no moleste o genere un problema. Por ejemplo, si el punto es que mi hijo esté con el dispositivo durante toda la siesta con tal de que me deje dormir, eso sí sería un problema porque no puede supervisar y monitorear que está haciendo, o si se está exponiendo a contenido que no le hace bien“, expresó Barrera.

Foto: El Sol.

En esta línea, el especialista planteó que si bien existen estos casos, la mayoría de los padres hoy están “activos” en relación con el rol que la tecnología tiene en la vida de sus hijos.

Por su parte, sugirió que el control parental debe aplicarse desde los primeros años de edad hasta los inicios de la adolescencia, y precisó que esta acción no implica romper con la privacidad de los chicos, pero sí incluye estar al tanto de aquello a lo que se exponen.

Recomendaciones para el uso de pantallas

Teniendo en cuenta que los dispositivos seguirán presentes en la vida de los menores, algunos de los puntos a considerar son los siguientes:

  • Identificar si el niño tiene variabilidad de contextos: si puede interactuar, divertirse, disfrutar o aprender en diferentes ambientes; sin que la pantalla sea su único entorno de satisfacción o desarrollo.
  • Conocer, monitorear y supervisar los contenidos a los que acceden los pequeños: saber cuáles son las aplicaciones que usan y dialogar con ellos para saber por qué las eligen.
  • Educación digital: mantener una postura activa y charlar con los menores sobre los cuidados que deben tener en el mundo digital.

Con base en lo mencionado, y teniendo en cuenta que cada realidad es diferente, los padres pueden ir permitiendo o restringiendo el uso de dispositivos, según lo crean adecuado.