Arriba: la escena del asesinato de Pablo Damián Cataldo. Abajo: el Fachi Andrés Alcaraz en el banquillo.

En el asentamiento Campo Papa del oeste de Godoy Cruz y alrededores, varios vecinos se preguntan lo mismo: “Por qué la Gorda Celeste no está presa” por temas relacionados con la venta de drogas. Esta mujer identificada como Celeste Elizabeth Genero Quiroga (36) es pareja de un presunto homicida conocido como el Fachi, que este lunes empezó a ser juzgado por un asesinato en el distrito Vertientes del Pedemonte de Luján, otro de los escenarios del Gran Mendoza donde las organizaciones criminales dedicadas al narcomenudeo ganaron poder y se disputaron el territorio durante los últimos años.

Andrés Alexis Alcaraz Sosa, nacido el 31 de marzo de 1997, y Genero llevaban sus actividades en conjunto cuando en la citada localidad lujanina se cometió el asesinato de Pablo Damián Cataldo, en diciembre del 2022. El ataque ocurrió en medio de enfrentamientos entre las familias Vélez y los López. Estos últimos se movían con el Fachi y Genero en una guerra que duró meses y tuvo varias víctimas. Buscaban instalar y potenciar el negocio narco a base de tiros.

La mujer continúa en la calle y ha sido blanco de investigaciones policiales y judiciales por temas relacionados con la comercialización de estupefacientes en pequeñas cantidades.

A pesar de los informes y las pesquisas que se desarrollaron, no ha sido capturada por nuevas investigaciones. Sí fue procesada por un allanamiento desarrollado en el 2023 y recibió el beneficio de la detención domiciliaria. Pero Alcaraz Sosa no corrió la misma suerte: “Perdió” cuando fue acusado de perpetrar el crimen del joven de 23 años.

Celeste Genero con Andrés Alexis Alcaraz, el acusado de asesinato. La mujer ha sido procesada por venta de drogas y está libre.

Habitantes del sector hablaron con este diario y contaron que la relación se cortó luego del hecho de sangre. Otros aseguran que el contacto continúa. Lo cierto es que este lunes el Fachi sólo estuvo acompañado por su abogada, Verónica Silvana Chaves, cuando se sentó en el banquillo en el debate por jurado que tiene al juez técnico Mauro Perassi al frente del proceso.

Para el Ministerio Público, representado por Andrea Lazo (instruyó la causa) y el jefe de la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional, Fernando Guzzo, las pruebas contra Alcaraz Sosa son contundentes.

Tiene que responder por varios tiroteos y el asesinato. Son tres hechos en la misma zona y participó con los López. En uno de los casos, ocurrido el 5 de diciembre del 2022, actuó con Jeremías y Kevin López (ambos ya fueron condenados por abuso de armas) y amenazaron y dispararon contra Melisa Vélez Villafañe.

A la mujer le dijeron que iban a matar a sus hijos menores de edad y buscaban que se fuera de su casa. Si no lo hacía, iban a prenderla fuego.

La violenta disputa territorial entre las dos familias dedicadas al narcomenudeo desencadenó una serie de eventos violentos que culminaron en un homicidio en el distrito de Vertientes del Pedemonte. La escalada de hechos de gravedad, que incluyó tiroteos y ataques con bombas molotov, mantuvo en vilo a los vecinos durante semanas.

El punto más crítico del conflicto ocurrió el 14 de diciembre, cuando Pablo Cataldo fue asesinado de dos disparos mientras trabajaba en un minimarket perteneciente a la familia Vélez, una de las facciones involucradas en la disputa por el control de la venta de drogas en la zona.

Las investigaciones señalaron rápidamente a Alexis Alcaraz como el autor de los disparos fatales. Este sujeto, vinculado a la familia López -la facción rival-, permaneció prófugo durante dos meses antes de ser capturado. Para los investigadores, contaba con la ayuda de su pareja, Celeste Genero, para mantenerse en la clandestinidad.

El conflicto tuvo su origen en los primeros días de diciembre en el barrio Virgen de Guadalupe, donde lo que comenzó como una “guerra narco” entre las familias Vélez y López rápidamente escaló a niveles alarmantes. En cuestión de días, dos viviendas fueron atacadas con bombas molotov, generando pánico entre los residentes.

Pese a la respuesta de las autoridades, que incluyó un aumento en los patrullajes y la instalación de un puesto fijo de vigilancia en calle La Unión, la violencia continuó sin control. La noche del homicidio, testigos reportaron haber escuchado casi 20 detonaciones durante el ataque al minimarket 24 horas, propiedad de Vélez Villafañe.

Según las investigaciones, el fatal desenlace sucedió cuando un individuo llegó al local e intercambió algunas palabras con Cataldo antes de dispararle. Los impactos de bala, efectuados con una pistola 9 milímetros, alcanzaron al joven en el pecho, cerca del corazón, y en el brazo izquierdo, causándole una muerte casi instantánea.

Alcaraz fue detenido y la fiscal Lazo lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Además de esta acusación, el acusado enfrenta otras imputaciones adicionales. La fiscalía sostuvo en los alegatos de apertura que los testigos y una serie de peritajes de Balística lo comprometen con los hechos (vainas de la misma arma en las escenas). Por su parte, la defensa le dijo al jurado que no había sido el autor de los disparos letales contra Cataldo.