Foto ilustrativa.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dejaron una fotografía compleja en en el Gran Mendoza: mientras la pobreza mostró una baja en el segundo semestre de 2025, la indigencia creció.

Según el informe oficial, el 31,9% de las personas se encuentra bajo la línea de pobreza (casi 340.000 habitantes del área metropolitana). En tanto, la indigencia alcanzó el 5,5%, es decir que unas 59.000 personas que no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

La clave: ingresos que le ganan a la canasta

Uno de los factores centrales que explicó la baja de la pobreza es la relación entre ingresos y precios. Durante el período analizado, los ingresos familiares crecieron por encima de la Canasta Básica Total.

El economista Daniel Garro explicó a El Sol que, si se comparan correctamente los datos, es decir, en promedios semestrales, los salarios subieron levemente por encima del costo de vida.

“Lo que tiene que ver con la pobreza se trabaja en promedios semestrales y los datos del desempleo no. Lo mismo que la parte de salario, donde se realizan informes ‘punta contra punta’ y mensualmente”, sentenció.

Esto permitió que muchos hogares lograran superar la línea de pobreza, aun en un contexto donde el empleo no mostró una mejora significativa.

Además, Garro advirtió sobre errores habituales en la lectura de estos indicadores: comparar variables medidas de forma distinta puede llevar a conclusiones equivocadas. 

Esto sumado a que también remarcó que el crecimiento del trabajo informal y del monotributo no siempre queda reflejado en las estadísticas de desempleo, pero sí impacta en los ingresos.

“En el desempleo no se incorporan los informales y a los monotributistas. Es decir se tiene un aumento de la tasa de desempleo, pero también hubo un crecimiento formidable en materia informal”, concluyó.

Inflación más baja 

En la misma línea, la economista Paula Pía Ariet señaló que la desaceleración inflacionaria fue determinante.

Según explicó, durante 2025 los precios crecieron a menor ritmo, lo que permitió una recuperación del poder adquisitivo respecto a un 2024 muy golpeado. Sin embargo, aclaró que esto no implicó una solución estructural.

“La mejora es coyuntural”, advirtió, al señalar que la pobreza sigue siendo un problema de fondo que no desapareció, sino que simplemente se alivió por una mejora relativa en los ingresos.

¿Por qué sube la indigencia?

El dato que generó mayor preocupación es el aumento de la indigencia. A diferencia de la pobreza, este indicador está vinculado directamente a la capacidad de cubrir la alimentación básica.

El investigador Eduardo Donza explicó que este fenómeno respondió a múltiples factores.

Por un lado, mencionó cambios en la metodología de medición: el relevamiento actual incluía más preguntas sobre ingresos, lo que permitía captar mejor las ayudas económicas que reciben los hogares. Esto podía modificar los resultados.

Por otro lado, señaló que la recuperación salarial suele darse con retraso y no alcanza de manera uniforme a todos los sectores. Es decir, algunos hogares mejoran su situación y salen de la pobreza, pero otros quedan rezagados y no logran cubrir ni siquiera la canasta alimentaria.