Desde la organización de los Juegos Olímpicos de París 2024 se publicó este domingo una disculpa pública por la polémica generada por la parodia a la pintura de Leonardo da Vinci, La última cena, durante la ceremonia de inauguración del pasado viernes.

Esta parte de la ceremonia, que buscó destacar la diversidad sexual y de género de la capital francesa, representó la icónica pintura del artista italiano con drag queens, modelos transgéneros y otros personajes representativos de la comunidad LGBT.

El momento de la parodia despertó el enojo de una gran parte de la comunidad religiosa, donde inclusive la Conferencia de Obispos de Francia (CEF) emitió un comunicado describiendo esta parte del show como una “escena de escarnio y burla al cristianismo“.

Otra de las figuras que manifestó su descontento con la escena fue el viceprimer ministro de Italia, Matteo Salvini. El político italiano definió que “abrir los Juegos Olímpicos insultando a miles de millones de cristianos en todo el mundo fue un comienzo realmente malo“.

Ante las críticas recibidas, altos mandos de la organización del evento deportivo expresaron sus disculpas y explicaron el porqué de esta escena. Tony Estanguet, presidente de París 2024, expuso en la ceremonia los organizadores buscaban “mostrar nuestros valores y principios. Así que lanzamos un mensaje muy comprometido. La idea era realmente provocar una reflexión. Queríamos tener un mensaje lo más fuerte posible“.

Por su parte, quien orquestó la ceremonia de apertura, el director Thomas Jolly comentó estar sorprendido con la reacción de millones de personas ante esta parodia y explicó: “Queríamos hablar de diversidad, diversidad significa estar juntos. Queríamos incluir a todo el mundo. En Francia tenemos libertad artística. Tenemos suerte de vivir en un país libre”.

No obstante, el Comité Olímpico Internacional (COI) señaló por medio de un comunicado oficial que, desde la organización francesa del evento “nunca existió la intención de faltar al respeto a ningún grupo religioso o creencia“.