Luego de los serios incidentes entre la jugadores de la Selección de Uruguay y simpatizantes de Colombia, luego de la eliminación del conjunto charrúa, el capitán de la Celeste, José María Giménez hizo un descargo de como fueron los hechos.
El defensor aseguró que se produjo una avalancha que puso en riesgo la integridad física de los familiares que se encontraban en las gradas y apuntó contra la organización.
“Nos hicieron una avalancha a todas nuestras familias. Fue un cierto sector de Colombia y no nos dejan hablar en el micrófono, lo puedo decir porque si no te cortan”, dijo el central de 29 años y agregó “esto es un desastre, tuvimos que ir a la tribuna a sacar a nuestros seres queridos, con un bebito recién nacido. Un desastre. No había un solo policía, cayeron a la media hora. Un desastre, nosotros ahí dando la cara por los nuestros“.
Sobre la seguridad del evento, pidió que los organizadores tuvieran más cuidado no sólo con lo que ocurre dentro del estadio, sino también con lo que pasa en las inmediaciones.
“Ojalá que los que están organizando esto, tengan un poco más de cuidado con la gente, con la familia, con los alrededores del estadio, porque en todos los partidos pasa lo mismo. Nuestras familias están sufriendo por culpa de dos o tres que se toman unos traguitos de alcohol y no saben tomar, que se comportan como unos niños y no se comportan en forma decente. Es un desastre”, fustigó Giménez.
¿Qué pasó al final del partido?
El encuentro entre Uruguay y Colombia terminó con alta tensión en el campo de juego, una situación que rápidamente se trasladó a las tribunas del estadio Bank of America en Charlotte, desatando desmanes entre los aficionados.
Durante el altercado, los jugadores Darwin Núñez y José María Giménez intervinieron, ingresando a las tribunas para defender a los seguidores uruguayos que estaban involucrados en enfrentamientos con los aficionados colombianos
La situación se agravó cuando los colombianos celebraron efusivamente su pase a la final, lo cual fue percibido como una provocación por los jugadores uruguayos. La tensión se trasladó a las hinchadas, resultando en enfrentamientos y lanzamiento de objetos entre los seguidores de ambos equipos
