El "Piku", como lo apodaban, tenía 27 años.

A comienzos de este año, Juan David Ávila Sosa (27) permanecía con prisión domiciliaria purgando la condena por un robo agravado que perpetró en 2019. Más allá de que reconoció la autoría en un juicio abreviado -celebrado en 2020- y que contaba con antecedentes, la Justicia siempre le mantuvo ese beneficio por padecer una enfermedad que le imposibilitaba seguir un tratamiento en un penal provincial.

En marzo de este año, el Piku, como era conocido en su entorno, cumplió con la pena impuesta y regresó a las calles. No tardó demasiado en reinsertarse en el ambiente delictivo. De esta forma, el domingo se encontró con la muerte cuando un policía lo abatió de dos balazos en medio de un asalto en el puente de Acceso Este y Holmberg, en Rodeo de la Cruz, Guaymallén.

El lugar donde las balas reglamentarias acabaron con su vida no estaba muy lejos de su casa. Poco más de un kilómetro separan la escena de la vivienda de calle Ciudad del Milán al 6.300, donde residía Ávila Sosa.

Justamente, en las semanas previas se había mostrado muy activo por ese sector guaymallino. De acuerdo con las averiguaciones realizadas por El Sol en esa zona, “era normal” verlo pasar con objetos de dudosa procedencia en sus manos y con dirección a su domicilio.

Incluso, su suerte podría haber sido otra, ya que el año pasado estuvo a punto de estirar su situación de encierro. Esto porque se encontraba imputado en una causa de hurto agravado por escalamiento, sospechado de haber sustraído herramientas de una vivienda de Villa Nueva.

No obstante, a mediados de 2023, rechazaron el pedido de prisión preventiva que hizo el Ministerio Público Fiscal y terminó siendo sobreseído en la causa, ya no había pruebas en su contra para sostener la acusación.

Más allá de eso, en el prontuario y el entorno del Piku podría estar la clave para identificar al cómplice del asalto que sufrieron el policía y su pareja, quien se dio a la fuga en una moto mientras la vida de Ávila Sosa se desvanecía.

El fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien determinó en los primeros momentos de la instrucción que el accionar del miembro de la fuerza se encuadraba en un caso de legítima defensa, extraerá una compulsa para que un fiscal de Robos, Hurtos y Sustracción de Automotores investigue el asalto por separado.

Fuentes consultadas señalaron que profundizarán sobre otros personajes de la zona donde vivía el Piku para intentar dar con el malviviente que lo acompañó durante el atraco que tuvo desenlace fatal.

Legítima defensa

Corrían las 18.30 del domingo cuando un oficial inspector con destino en la Unidad Patrulla de Rescate y Auxilio en Montaña (UPRAM) disfrutaba de su día libre y se dirigió en su Chevrolet Onix junto a su novia hacia la Feria del Usado, ubicada en calle Agustín Álvarez de Rodeo de la Cruz.

Antes de llegar a ese lugar, se frenaron junto al puente de calle Tirasso, sobre la Lateral Sur del Acceso Este, a pocos metros de calle Holmberg. Allí, comenzaron a organizar algunas pertenencias que buscaban vender en la feria, pero fueron sorprendidos por dos sujetos a bordo de una motocicleta que se frenaron junto a su auto.

Uno de los malvivientes (Ávila Sosa) abordó con un elemento metálico a la pareja del funcionario público. Simulaba un arma de fuego. Bajo amenazas, le exigió el celular y la cartera.

En ese instante, el efectivo le dijo al asaltante que tenía el celular en el asiento trasero del auto y que se iba a mover para buscarlo. Acto seguido, tomó el arma reglamentaria que guardaba en ese sector del rodado y le propinó dos disparos al asaltante.

El Piku recibió los impactos de bala en el tórax y en el cuello, respectivamente, provocándole la muerte en cuestión de minutos, al mismo tiempo que su cómplice escapaba a bordo de la motocicleta de baja cilindrada.

A raíz del episodio, hubo un importante movimiento de funcionarios policiales y judiciales en el lugar para avanzar con la investigación.

Los testimonios recolectados fueron contundentes: el malviviente le apuntó a la novia del policía con un elemento metálico -resultó ser un trozo de hierro plateado de 20 centímetros- y con claras intenciones de robo, lo que generó la respuesta con la pistola 9 milímetros provista por el Estado.

Frente a eso, se desarrollaron las tareas y peritajes correspondientes para que luego el integrante de la Patrulla de Rescate fuera investigado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en legítima defensa y recuperara la libertad en pocas horas.

Trascendió que el fiscal Pirrello aguarda por el resultado de una serie de medidas a incorporar en el expediente y luego avanzará con el pedido de sobreseimiento del efectivo, para finalmente ordenar el archivo de las actuaciones.