“Gobierno completo“, señalaron desde el cuarto piso de la Casa de Gobierno, aunque no tanto, puesto que Alfredo Cornejo todavía tiene que definir las cuartas líneas o los responsables de quienes estarán al frente de algunos institutos provinciales.
Con la designación del plantel de funcionarios de Energía el viernes pasado, concluyó el proceso de fusiones de ministerios, secretarías y direcciones, un barajar y dar de nuevo que no involucra solamente a las áreas sino también a los cargos políticos y a las alianzas que se tejen en Cambia Mendoza, en general, y en el radicalismo, en particular.
Este proceso de nombramientos se tomó su tiempo, aunque desde el Ejecutivo aseguraron que normal y dentro de lo esperado en un cambio de gestión del mismo signo político. Pero desde adentro del Ejecutivo reconocieron también que no es usual la demora, concretamente, porque se realizó una gran ingeniería de fusiones pero, principalmente, porque todo se concentra en una sola persona, que es la que domina el cuarto piso.
Esta reingeniería dejó novedades y continuidades con la que Cornejo, por un lado, busca capear un primer año que se vislumbra complicado por la crisis -y, por ende, necesita experiencia en la gestión- y, por el otro, aire de nuevas caras para una continuidad que se irá hacia los 12 años y ya evidenciaba cierto desgaste.
Los que siguen
De los funcionarios que se mantienen desde el arribo al poder del radicalismo en 2015, hay una terna de tres que está por encima de todos.
El primero es Natalio Mema, cuya responsabilidad es mucho mayor que la que tenía en aquel big bang cornejista. Hoy es el ministro político del gobernador, el que se encarga de las relaciones institucionales con los partidos de la oposición y con el Gobierno nacional, pero también el ministro que tiene caja, puesto que se le confirió la obra pública.
Víctor Fayad es el otro que le cuida las espaldas a Cornejo, desde las cuentas públicas. No tendrá un 2024 fácil porque ya enero llegó con una baja en la coparticipación debido a la merma en la recaudación, efecto de la crisis. Mema y Fayad tienen un punto en común, además de la juventud: un área que tendrá la coordinación de las paritarias con los estatales, pero que todavía tiene nombre propio. Hasta diciembre, fue la suarista Beatriz Martínez.
El top tres lo cierra Humberto Mingorance, escolta de Cornejo desde la municipalidad de Godoy Cruz, donde fue ganando terreno. Se mantuvo como secretario de Ambiente en las primeras dos gestiones y cuando se esperaba que diera un paso al costado -por el desgaste que le ocasionó más de una sonada polémica-el gobernador lo confirmó en una de las sillas calientes, Aysam, pero con caja más que importante: tendrá la chance de usar crédito por hasta 20 millones de dólares para mejorar el sistema de agua potable y saneamiento de Mendoza.
Para no tener sorpresas, Cornejo también confirmó en distintos cargos a quienes ya venían al frente de la gestión. Para dar certeza a la tropa, ratificó al tándem Marcelo Calipo-Roberto Favaro al frente de la Policía, mientras que para los penales mantuvo a Eduardo Orellana. Y no descartó a Marcelo D´Agostino como operador judicial, a pesar de las polémicas recientes en el Colegio de Abogados. Y ratificó a dos funcionarios que vienen del biffismo: Federico Chiapetta, al mando de Deportes, y a Sergio Moralejo, en Agricultura y Ganadería, entre los más destacados.
Las funcionarias clave
De entrada, Cornejo tendrá más ministras que su antecesor, al ubicar a María Mercedes Rus, Jimena Latorre y a Gabriela Testa, con diferente peso político en la gestión.
La apuesta la tomó en Seguridad, porque Rus es la primera mujer en estar al frente de un ministerio machista y verticalista, que es otra silla caliente, sobre todo, en momentos de crisis económica y con reclamos ciudadanos permanentes. El de Rus es un crédito importante, aunque aseguran que Cornejo nunca se despegará del manejo de la seguridad, como buen ex ministro.
Latorre tendrá a su cargo una de las áreas nuevas en donde es experta en la materia, puesto que estuvo en el EPRE en la primera gestión cornejista. Ya lo representó en la cumbre de la OFEPHI, la liga de los gobernadores petroleros. Bajo su paraguas, manejará áreas clave para la economía, sobre todo, la masa de recursos que ingresan términos de regalía por hidrocarburos. Habrá que ver qué tanto apuestan a las energías alternativas y los avances que puedan tener en minería, con la reactivación de Potasio-Río Colorado, y la exploración de cobre en Cerro Amarillo.
Aunque los números de enero no serán buenos, Cornejo volvió a confiar en Testa para estar al frente del Emetur, la cartera de turismo. El desafío de Testa será la promoción de Mendoza en el mundo, algo que se le cuestionó a su antecesora. De hecho, esta semana partirá junto al gobernador a una feria en España. En plena incertidumbre con el turismo interno, Testa ya tiene a su favor la principal política de turismo: el dólar.
Otra funcionaria clave es Marité Baduí, en el superministerio que conduce Mema. Como subsecretaria de Infraestructura y Desarrollo territorial tendrá la llave del “cofre de la felicidad” para el oficialismo: administrará el fideicomiso que contendrá los fondos de Portezuelo del Viento, un botín de más de mil millones de dólares que Cornejo ya adelantó que quiere federalizar y que será fundamental para motorizar la obra pública porque Nación dejará de aportar.
Los que van por la revancha
Tadeo García Zalazar es uno de los dos superministros de Cornejo y luego de ochos años al frente de Godoy Cruz -y su paso por la Legislatura- tendrá el desafío de manejar las políticas educativas de Mendoza. No es un área fácil, puesto que es la que maneja la mayor cantidad de empleados estatales, los trabajadores de la educación. Y suele ser una cartera más para atajar penales, que para rematarlos. Cornejo le sumó otra complicación más: las políticas sociales que, para un momento de empobrecimiento por la inflación y los aumentos, será la red de contención. En el Gobierno estiman, en general, que sobre los servicios públicos recaerá la mayor parte de la demanda de los mendocinos en busca de un salvavidas. Como se vea, puede ser una nueva oportunidad para un dirigente que siempre tuvo abiertas las puertas del poder y más de una oportunidad de aprendizaje, pero que perdió pista en la carrera hacia la gobernación.
Cerca de García Zalazar está Diego Gareca, que vuelve a Cultura tras el impasse de la última gestión. Tampoco la tendrá fácil, por la merma de recursos, pero estará contenido en el superministerio. Habrá que ver si la reingeniería de ministerios le da otro aire a Cultura para vincularla a Desarrollo Social o seguirá siendo la cenicienta aislada de cada gestión cuyo único -y millonario- lucimiento es Vendimia. Para Gareca, la revancha está en superar las dos manchas que se le adjudican: el incendio del ECA y el accidente de la grúa en el Frank Romero Day.
La tercera revancha está más solapada. Se trata de Diego Coronel, un funcionario del riñon de Cornejo desde la Franja Morada en la UNCuyo. Después de años en la municipalidad de Godoy Cruz, sobre todo a cargo de la obra pública, se pensaba que podía tener su chance en el Ejecutivo. De alguna manera lo logró, pero en un segundo plano, aunque no menor: es el secretario de Gestión Hídrica en el Departamento General de Irrigación. Su exposición seguirá siendo baja, pero con una importante caja de recursos presupuestarios, al igual que Mingorance en Aysam, más aún con los fondos que llegarán vía Portezuelo.
Pagar las alianzas
Cornejo respetó la base política de socios que lo nutrieron para volver al poder, en medio de la dispersión que causó la salida de Omar De Marchi. El bodeguero Rodolfo Vargas Arizu, que tiene su primera incursión en lo público, es el que más alto llegó como parte de un sector –Activá Mendoza– que en las PASO no cerró acuerdos y se mostró enojado por lo que les reclamaban para formar parte.
Las segundas y terceras líneas también ratifican esta devolución de gentilezas. Donde mejor se ve es la cartera de Mema, que tiene un arco político variopinto. Allí comulga un dirigente de la derecha, como José María Videla Sáenz, elegido como subsecretario de Relaciones Institucionales por sus contactos con el exterior; y Ernesto Mancinelli, de Libres del Sur, como operador político en el territorio. También alojó a Francisco Mondotte, un delfín de Ernesto Sanz. Hasta el suarista Santiago Suarez logró acomodarse como jefe de gabinete.
En Ambiente, ratificó al socialista Sebastián Melchor, como para dar cuenta que poco cambió en esa área con la salida de Mingorance. También en la cartera de Energía, Cornejo ubicó a un alfil de Pablo Priore, uno de los dirigentes del PRO más cercanos: Jerónimo Shantal, en minería. Y a otro que fue candidato a intendente en Santa Rosa, Leonardo Fernández, y responde al Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el otro espacio de los empresarios de CM encabezado por el metalmecánico Julio Totero. De hecho, éste último fue enviado al director de Impsa. Al cobismo, le pagó con la designación de Patricia Giménez en ProMendoza. A los territoriales, les dio el IPV: allí se ubicó a Gustavo Cantero, un hombre vinculado al intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, y a Héctor Ruíz, ex intendente de Junín y del grupo de Mario Abed.
Los sub 40
En su primer gestión, Cornejo se animó a darle pista a un grupo de jóvenes con menos de 40 años para empezar en la gestión, de los cuales, Mema, Fayad y Facundo Biffi son los más visibles. El hijo del ex intendente de Godoy Cruz pasó de producir las estadísticas provinciales a ser el secretario de Modernización del ministro de Infraestructura y Gobierno. Pero de este grupo, el más ascendente será Rodolfo Montero, a cargo de Salud, y con un peso en la gestión importante, similar al de Garcñia Zalazar por los efectos de la crisis: el pronóstico es que el sistema público de hospitales se resentirá por la mayor demanda.
Hay otros más que incluso tuvieron su chance de ser funcionarios nacionales con Mauricio Macri, como Emilce Vega Espinoza, que será subsecretaria de Empleo y Capacitación. Otros, del riñón cornejista, vienen desde los municipios, como Mauricio Pinti Clop. Pero es Energía la cartera que más funcionarios por abajo de la cuarentena tiene y da con el perfil que impone a su vez la propia Latorre: juventud y fuerte perfil técnico. Algunos vienen del sector privado, como Nuria Ojeda, mientras que otros se revalidan, como Estanislao Schilardi en hidrocarburos o Juan Ignacio Haudet, en el Ecoparque. ¿La más joven? Malena Carricondo, con apenas 26 años, será directora de Empleo.
Más hombres que mujeres
En general, las segundas y terceras líneas confirmadas hasta el momento en todo el Ejecutivo dan cuenta que hay 45 funcionarios 23 funcionarias, según la línea de anuncios en cada cartera.
Salud es el ministerio donde las chicas superan en cantidad a los chicos: 6 funcionarias sobre 4 varones. También en Educación, donde de los cinco cargos políticos, 3 corresponden a mujeres. También Hacienda inclina la balanza: dos subsecretarias y un subsecretario. El Emetur es el organismo autárquico con más mujeres funcionarias en su primera plana: cinco, contra tres, en materia de género.
Producción es el ministerio que tiene más hombres con responsabilidades políticas: 10 contra 4 -de un total de 16-, seguido por Energía -8 contra 2- y Seguridad e Infraestructura -más evidente: 8 contra 1, en cada caso-.
