El juicio al suspendido juez federal Walter Bento, procesado como líder de una asociación ilícita que cobraba coimas a cambio de beneficios judiciales a narcos y contrabandistas, se reanudó este miércoles por la mañana con la declaración de dos testigos importantes.
La audiencia comenzó con el testimonio de María Belén Velasco Moya, quien era la pareja de Diego Aliaga, el ex despachante de aduanas asesinado y señalado como un miembro importante de la banda que presuntamente encabezaba Bento.
La mujer confirmó ante el Tribunal Federal N°2, presidido por Gretel Diamante, que Aliaga era prestamista y tenía vínculos con varios de los acusados en la megacausa que tiene más de 30 procesados. Entre ellos, mencionó a los abogados Jaime Alba, Francisco “Chato” Álvarez, Luciano Ortego y Javier Angeletti y al narcotraficante condenado Walter Bardinella Donoso. Además dijo que su ex novio tenía una relación cercana con Mariano Castro (“yo los consideraba amigos”, señaló) y con Leandro Cirot, quienes también están imputados.





Velasco detalló cómo conoció a cada uno de los procesados. En tal sentido, explicó a Aliaga lo conoció a través de Alba; que al “Chato” Álvarez alguna vez lo vio en la casa de su ex pareja en Palmares; que Castro Hoyos hizo arreglos en esa vivienda; en el caso de Angeletti, se juntaron a almorzar los tres en un restaurante céntrico; Bardinella Donoso fue a una celebración de cumpleaños su novio asesinado; con Cirot también estuvieron juntos en el barrio privado de Godoy Cruz; y con Ortego compartieron un encuentro social.
“Que yo sepa no compraba y vendía vehículos”, respondió Velasco ante una pregunta del fiscal Dante Vega, quien buscó poner en duda la versión aportada por el propio Bento en el juicio. En su declaración, el magistrado suspendido que también vive en Palmares relató que le había dejado su camioneta a Aliaga para que la comercializara.
La mujer comenzó su vínculo con Aliaga “hace como diez años”, cuando el ex despachante de aduanas vivía en el barrio Dalvian. Luego residió en Chacras de Coria, antes de asentarse en Palmares: primero como inquilino y después como propietario.
En esas viviendas Aliaga se juntaba habitualmente a jugar a las cartas con algunos de los procesados. “La reuniones eran los jueves”, manifestó Velasco, quien agregó que nunca estuvo presente en esos encuentros y que cuando su ex pareja se juntaba a hablar de negocios, le pedía que se retirara. “Diego contaba lo que quería”, expresó durante la audiencia.
Aliaga tenía una debilidad por las camionetas (según Velasco, fue propietario de una VW Tuareg, una Porsche Cayenne y una Chevrolet Amarok), aunque también circulaba en otros vehículos de alta gama, como un Camaro y un Jeep. “A él le entregan los autos, daba préstamos y los devolvía cuando le pagaban”, explicó la mujer, quien se quebró en un tramo de su declaración.
Fue cuando le hicieron escuchar una grabación de una llamada telefónica con Castro Hoyos, cuando Aliaga se encontraba desaparecido. En esa conversación, ambos confiesan que estaban al tanto de que sus teléfonos estaban intervenidos por la Policía.
“No le sirve el Diego muerto”, dice el hombre. “¿Sabés qué pasa? Si los reconoció…”, respondió Velasco. “Acá hay una cosa muy grosa, cosa de poderes”, insistió Castro Hoyos. “Sí, claro, obviamente”, contestó la mujer, quien ante las preguntas de la fiscal Gloria André, aseguró que desde un primer momento vinculó el secuestro y asesinato de Aliaga con los negocios que mantenía con Diego Barrera, que recientemente fue condenado a perpetua por el crimen.
“¿Sabe por qué Diego Aliaga hijo dijo que la novia de su papá había recibido amenazas de Walter?”, la indagó luego André, en referencia a Bardinella Donoso. “No sé por qué lo dijo. No sospeché de Walter, siempre pensé que había sido Barrera”, fue la respuesta.
En un momento, los abogados defensores cuestionaron a los fiscales porque consideraban que estaban revictimizando a Velasco. Esa aireada queja provocó una reacción de la jueza Diamante, quien aclaró que “la testigo estaba contestando muy bien” y que recién se quebró cuando le dijeron que se la estaba revictimizando. “A veces los testigos, por más que hayan vivenciado situaciones traumáticas, están en condiciones de responder perfectamente”, afirmó la presidenta del Tribunal.
La declaración del policía
Luego fue el turno de Nicolás Feiner, subcomisario de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y especialista en casos de lavado de dinero en Mendoza, quien fue indagado por las investigaciones relacionadas con el oficial Martín Bazán y el comisario Gabriel Moschetti, ambos también procesados en el marco del Bentogate.
Feiner contó que en setiembre de 2012 participó de un operativo antidrogas que terminó con el secuestro de 19 kilos de marihuana. Si bien el sospechoso escapó, se logró identificarlo como Juan Harry Gaete Allende, el conocido “Chileno Pepsi”, que recién cayó por esa causa a fines de octubre del 2013.
Aproximadamente tres meses después del procedimiento en Guaymallén, el subcomisario recibió un mensaje de Bazán en su cuenta de Facebook, quien -de acuerdo con su testimonio- dijo que había conocido al abogado Martín Ríos “en una juntada” y que le ofrecía dinero para no señalar a Gaete Allende en una rueda de reconocimiento.
Según la investigación del Ministerio Público Fiscal, Ríos era miembro de la supuesta asociación ilícita que tenía como jefe a Bento.
“Le dije que no. Hice capturas de pantalla y se lo presenté a mi superior, el ahora comisario general Marcelo Rivera. Entiendo que él fue que realizó una denuncia (contra Bazán) con el informe que había hecho”, explicó Feiner. Y añadió: “Tenía una muy buena relación con Bazán, que se quebró obviamente cuando sucedió esto. Fue algo que me impactó mucho, quise evitar todo tipo de diálogo”.
La defensa de algunos procesados, por su parte, intentaron desacreditar el relato del efectivo y destacaron una presunta contradicción con su primera declaración, en referencia a los informantes policiales.
También resaltaron el tiempo que pasó (aproximadamente 15 horas) desde que ocurrió esa conversación por Facebook con Bazán y las capturas de pantalla que elevó a su superior. Además, expusieron que había modificado una de esas imágenes.
