Este domingo, los mendocinos volvieron a las urnas para votar al futuro gobernador y vicegobernador, a los representantes para las dos Cámaras de la Legislatura y, además, 11 de los 18 departamentos, elegirán a sus respectivos intendentes y concejales.
La jornada se vistió de gris y estuvo signada por una persistente llovizna que hizo que varios electores decidieran remolonear un poco más y retrasar su voto. Así se vivió en varias escuelas de Ciudad, Guaymallén y Godoy Cruz, donde casi no había gente por la mañana.
Sin embargo, algunos electores fueron un poco más precavidos y cuando salieron de sus viviendas y vieron la vereda mojada, no dudaron en regresar para buscar el paraguas.

“Salí con tiempo para tomarme el colectivo e irme a votar, pero me tuve que volver a buscar el paraguas. Por suerte lo tenía a mano y me salvó porque si bien solo es llovizna, es muy molesta”, contó una mujer mientras aguardaba el micro.
Todo por un nieto
Uno de los primeros en llegar a cumplir con su deber cívico fueron Gustavo y su hija Sofía. Ambos arribaron al colegio María Auxiliadora, en Ciudad, minutos después de las 8 y se mostraron muy, pero muy apurados por emitir su voto.

“Vamos chicos que estamos apurados, tenemos que viajar a Mar del Plata”, expresó el hombre a los responsables de la mesa en la que tenía que votar. Luego de varios minutos de espera, padre e hija votaron y una vez cumplido su deber aseguraron que el motivo de su apuro era ir a conocer a su primer nieto.

“En la actualidad, escasean los nietos y no puedo perder ni un minuto de mi vida. Vinimos, cumplimos y ahora partimos a reencontrarnos con mi hija y su bebé”, confesó feliz Gustavo.
Con la esperanza intacta
Otro de los que tomó la decisión de madrugar para ir a votar fue Héctor, docente jubilado de 73 años. El hombre aseguró que siempre se levanta temprano y que si bien no tiene ya la obligación de votar lo hace porque lo siente.
“Vengo con esperanza de que esto va a mejorar y este país va a salir adelante. No estoy obligado a votar, pero es mi deber cívico y acá estoy. Nunca he faltado a ninguna elección y no lo haré”, expresó.

Sobre su impresión de la Boleta Única, el hombre comentó que el sistema facilitó la vida del elector. “Es mucho más fácil y simple”, dijo.
El único madrugador de la familia
Agustín tiene 21 años y decidió madrugar para emitir su voto. “De esta manera me libero y tengo toda la tarde libre”, comentó.
El joven arribó a una escuela de Dorrego cerca de las 9, buscó sus datos en el padrón y rápidamente se dirigió a la mesa pertinente. Allí, al verlo tan joven, las autoridades intentaron brindarle información sobre la elección y él rápidamente aclaró que estaba al tanto.

“Listo. Misión cumplida. Ahora estoy libre para hacer lo que quiera. El resto de mi familia duerme como marmota”, dijo entre risas.
Trabajar para hacer la diferencia
Jaquelina tiene dos hijas y todas las elecciones se ubica en la puerta de una escuela de Las Heras con su canasto de pastelitos caseros.

“He venido durante todas las elecciones y la gente siempre responde muy bien. Esta vez vine con 14 docenas de pastelitos, realizados por mi suegro. Espero poder venderlos todos, al menos el día me acompaña”, comentó la joven mientras ofrecía sus delicias.
Pero la mujer no es la única que trabaja durante las elecciones, sino que en la escuela Patricias Mendocinas, los responsables del kiosco decidieron abrir las puertas del mismo para que los votantes puedan comprar alguna colación especial.

“La directora nos pidió abrir y hemos preparado café, tortas, sandwiches y todo lo necesario para que los electores o las autoridades de mesa que lo necesiten vengan y puedan comprarnos sin necesidad de salir a la calle“, contó uno de los dueños.
Mejor prevenir que curar
La inseguridad es uno de los temas que más preocupa a la ciudadanía y nadie está exento de un robo.
Por ello, las autoridades de mesa de una escuela de Ciudad decidieron atar la lapicera a una piola para que la gente no se la lleve luego de votar.

Pero eso no es todo, sino que también ataron su celular sobre el cuello. “Es mejor prevenir que curar”, advirtieron.
¡Nena, tapá la marca del termo!
Una de las situaciones más disparatadas se dio en una escuela de Ciudad, donde una de las autoridades de la mesa, que se desempeñaba como fiscal, sacó su equipo de mate y lo colocó sobre el escritorio.
Hasta allí todo iba bien, sin embargo, cuando agarró el termo la presidenta de mesa, una docente retirada, le advirtió con mucha ironía: “Nena, tapá la marca del termo (Stanley) porque de lo contrario la gente va a saber para qué partido vas”.

“Hay que ponerle onda a la jornada, si no nos pegamos un tiro. Aún no entiendo que habiendo tanta juventud me convocan a mí que soy docente jubilada. Yo ya estoy para descansar. Imaginate que hoy madrugué, me clavé acá y mis cuatro hijos, ya jóvenes-adultos, duermen en casa”, sentenció.
