El cielo mendocino otorgó este sábado al atardecer una postal única “al rojo vivo”, dejando atrás una jornada marcada por el destructor viento Zonda que hizo estragos en parte de la provincia.
Para placer de quienes pudieron espiar por sus ventanas o aquellos que hayan paseado por la tarde por la Ciudad de Mendoza, pudieron apreciar de un cielo teñido de tonos violetas, naranjas y rojos cuando el sol comenzó a caer este sábado por el oeste.
Cuando el sol cae, el cielo se tiñe de rojo durante unos momentos. Lo que ocurre es que la luz, que está compuesta de una multitud de colores distintos, se propaga por ondas de diferentes longitudes y cada longitud es un color.
A esta escena rojiza se sumó tímida la luna nueva, que iluminará la noche de sábado.

