La misión argentina del Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional siguen discutiendo para cerrar un acuerdo por la quinta revisión del programa entre el país y el organismo financiero.
En la tarde de este jueves, el Fondo emitió un breve comunicado, donde señaló que “nuestros equipos continúan trabajando constructivamente, en persona, con el objetivo de llegar a un acuerdo sobre la quinta revisión del programa de Argentina” respaldado por el organismo acreedor.
Además, especificaron que “las discusiones continúan enfocadas en las políticas para fortalecer las reservas y mejorar la sostenibilidad fiscal“.
Argentina trabaja con los países del G7, además de con el Fondo, en la revisión del acuerdo vigente con el organismo multilateral.
“El viernes vamos a dar información respecto de cuál es el estado de situación”, prometió Sergio Massa a la salida del acto en el que recibió el apoyo proselitista de la CGT este miércoles.
“Está el equipo (económico) trabajando allá (en Washington) y otro equipo trabajando acá (en Buenos Aires) en coordinación no solamente con el FMI, sino con los países del G7”, dijo el ministro, en referencia a los países que integran el directorio del organismo multilateral y votan para aprobar o no los acuerdos a nivel técnico.
Argentina acordó en 2022 un Programa de Facilidades Extendidas (EFF) para refinanciar la deuda de 45.000 millones de dólares (unos 40.177 millones de euros) pactada en 2018, que implica revisiones trimestrales que dan derecho al país a desembolsos del FMI para pagar en tiempo y forma los vencimientos con el propio organismo.
Hasta el momento se han aprobado cuatro revisiones trimestrales -de metas en materia de disciplina fiscal, acumulación de reservas monetarias y límites a la emisión monetaria-, pero la quinta se encuentra empantanada porque a Argentina se le ha dificultado cumplir con los objetivos del primer y segundo trimestre de este año.
Argentina se ampara en una sequía histórica que redujo las exportaciones agropecuarias y, por lo tanto, la disponibilidad de divisas en este primer semestre, un impacto que el FMI reconoce pero igualmente busca “alternativas para fortalecer el programa”.
Debido a la falta de acuerdo, Argentina pagó el vencimiento de junio pasado con recursos propios, después de haber pospuesto el pago al último día del mes, al cancelar 2.700 millones de dólares con una combinación de derechos especiales de giro (DEG) y yuanes.
Del mismo modo, el Gobierno argentino decidió posponer para el último día de julio los pagos al FMI, por unos 2.600 millones de dólares, en un contexto de reservas internacionales netas negativas, mientras el equipo económico continúa con las negociaciones con el organismo y se especula que vuelva a usar el “swap” de divisas con China.
Con información de EFE.
