En diciembre de 2022, la Caja de Previsión de la Salud resolvió aplicar un incremento que estuvo entre el 80 y el 100% en los aportes jubilatorios de los profesionales que se desempeñan en el sector privado del ámbito sanitario de Mendoza. La medida provocó malestar en los distintos colegios, que rechazaron el aumento, mientras que desde la institución aseguraron que se tuvieron que actualizar los montos debido a la presión inflacionaria. Este viernes habrá una asamblea ordinaria en San Martín en la que, si bien no está previsto tratar esta cuestión, ha generado expectativas.

La Caja de la Salud, que fue creada en 1999 a través de la ley Nº 6728, nuclea a unas 11 profesiones. “Son 11 realidades distintas“, graficó el presidente del colegio veterinario, Ricado Floriani. La institución se creo para que médicos, odontólogos, kinesiólogos, psicólogos, trabajadores sociales, veterinarios, nutricionistas, obstetras, fonoaudiólogos, bioquímicos y farmacéuticos realicen sus depósitos que les permita tener una jubilación al momento del retiro.

En la actualidad, hay unos 26 mil afiliados en la provincia, la mayoría médicos -con la paradoja de que no tienen una institución colegiada que los aglutine-, seguidos de los psicólogos. La norma que facultó su creación también estableció el mecanismo con el que se harían los aportes según tres categorías generales, que es una de las discusiones de fondo. Para aportar, hay que desempeñarse en la actividad privada.

En concreto, las diferencias de los aportes tienen que ver con la antigüedad en la matriculación: en la categoría A, están los matriculados que tienen hasta 10 años de profesión; la B, entre los 10 y los 15 años, y la C, desde los 15 en adelante. A mayor antigüedad, mayor es el aporte, lo que entraña a su vez una de las críticas a este sistema previsional: un kinesiólogo no cobra la mismo que un cirujano traumatólogo, las diferencias son abismales, explicaron.

Si bien en el ámbito de la salud, la Caja es una institución impopular, el nudo del actual conflicto comenzó el 6 de diciembre de 2022. En esa instancia, una asamblea resolvió actualizar los aportes: para los profesionales fue del 100%, mientras que en el edificio de calle Peltier y San Martín -donde se ubica actualmente- sostuvieron que fue del 88,5%, con el argumento de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo en los últimos 4 años, como principales factores. Las discrepancias, como se ve, están hasta en los números.

En concreto, un profesional de la categoría A, pasó a aportar de 5.000 pesos a 10.000 pesos, la B de 7.500 a 15.000 y la C, de 10.000 a 20.000.

Para los representantes de los órganos colegiados, el incremento en los aportes es difícil de pagar. En ese punto reconocen que hay grupos de profesionales que sí pueden hacer frente a esas sumas, en tanto que la mayoría tiene dificultades para hacerlo. “La Caja no contempla esas diferencias“, puntualizó Sandra Tortajada, una psicóloga que viene trabajando desde hace años con el conflicto jubilatorio.

Tortajada contempla que esta situación puede llevar a otro problema: “Muchos pueden darse de baja de AFIP, lo que puede sumir a grandes sectores a trabajar en negro o, lo que es peor, a darse de baja de los colegios profesionales y seguir en la ilegalidad para eximirse del pago a la Caja“.

Por contrapartida, Federico Bordón detalló que el aumento ordenado para el ejercicio 2023 no fue prorrateado -es decir, que en este caso no se aplicó en 12 cuotas, como ocurrió en 2022- sino que se instrumentó de una sola vez. “Se decidió no escalonarlo“, explicó el contador de la Caja de la Salud. “El aporte se fue desvalorizando, ya que la inflación fue el doble de lo previsto. Por eso, en diciembre se trató de recomponer el valor del aporte en términos reales a los valores de lo que se pagaba en diciembre de 2018“, explicó.

Para el médico Felix Nallim, que preside el órgano previsional, “hicimos una recomposición de los beneficios con este aumento y mejoramos la jubilación de los afiliados” y sostuvo que, a pesar de la actualización de diciembre, “ya perdimos como en la guerra” debido a que la inflación es superior a lo proyectado.

Por contrapartida, Tortajada expuso que los psicólogos “no podemos contener esos aumentos con nuestros ingresos“. Floriani, que a su vez es director suplente en el consejo directivo de la institución, remarcó que “hay profesiones que dependen un 90% de las obras sociales y otros no tienen ninguna vinculación, como los veterinarios. Así de dispar es la realidad“.

En medio de los trascendidos y con la agitación en las redes sociales, donde ya se estima una probable nueva actualización en mayo, Nallim lo descartó, al menos por el momento. “Primero tenemos que hacer el estudio actuarial”, reflejaron las autoridades.

Para frenar el incremento, los colegios enviaron dos cartas. Una a la Caja para que revea la medida y otra al síndico, el médico Fabián Ferro -que es candidato a intendente en San Martín por la línea de Luis Petri-. Ambas fueron rechazadas. Por ende, también entienden que quieren un síndico que los represente.

Una asamblea que moviliza

Los cuestionamientos hacia la Caja de la Salud por parte de los profesionales no son nuevos. En el organismo consideran que siempre son los mismos sectores “que no quieren pagar“.

La asamblea de este viernes es uno de los aspectos que se cuestionan y generan sospechas. En concreto, en los colegios se critica que estas reuniones, que están reguladas por la ley, no cuenten con una mayor difusión. “Nadie se entera, porque no se publica en medios masivos“, expuso Esteban González, del colegio de kinesiólogos y reflejó que respecto a la asamblea que se realizará a las 21 en el Círculo Médico del Este -en San Martín- “nos enteramos a último momento”.

Nallim se defendió y aseguró que están ajustados a la ley: publican cada asamblea en el Boletín Oficial y en un medio de comunicación. “Pero hoy la gente se informa por redes sociales, tampoco te avisan por correo electrónico, cuando siempre te avisan que tenés deuda“, objetó González.

La otra crítica central es sobre el sistema previsional de la Caja de la Salud. “El problema es que la jubilación mínima es igual o un poco superior que la de Anses, pero nuestro aporte es cinco veces más que el monotributo“, explicó González.

Por eso, en un hecho que consideran histórico, los colegios se movilizarán a San Martín para participar de la asamblea ordinaria que no tiene estos cuestionamientos en el orden del día, pero intentarán convocar a una asamblea extraordinaria si logran una nutrida participación del padrón de los afiliados que están al día.

En la Caja, en tanto, entienden que hay que modificar la ley 6.728 y en 2019 presentaron en la Legislatura un proyecto sobre la comunidad vinculada o tercer aportante -aquellas que están relacionados con la actividad del profesional y que reciben un beneficio con sus prestaciones-. Este concepto ya se aplica en otras tres cajas provinciales, la Técnica, la Forense y la de Escribanos, además de provincias como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

De esta manera, quieren ampliar la capacidad de aportes, ya que en la actualidad los aportantes regulares están en un promedio de 8 mil y la mora históricamente se ubica entre el 40% y el 50%.

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