El funcionario judicial continúa imputado.

El funcionario judicial que se entregó ante las autoridades el viernes por la tarde luego de permanecer dos días en calidad de prófugo por una causa de abuso sexual recibió el beneficio de la detención domiciliaria en tiempo récord luego de un pedido de su abogado defensor. La fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual María de las Mercedes Moya, quien había solicitado su captura por dos hechos de abuso sexual con acceso carnal contra quien era su concubina, fijó una caución de 1.000.000 de pesos y el imputado quedó alojado en un domicilio.

De acuerdo con fuentes judiciales, el sospechoso volvió a su casa a las pocas horas de haberse puesto a disposición de la Justicia. Se le notificó la imputación en su contra y quedó alojado allí porque, entendieron desde el Ministerio Público, no había riesgo procesal.

Este martes está previsto que se realice una audiencia en el Polo Judicial para tratar la situación procesal del acusado, quien tiene 52 años. El representante legal del contador del Ministerio Público de la Defensa, Ramiro Villalba, había presentado un control jurisdiccional para que un juez, en este caso la magistrada María José Cerdera, “analice” la causa que motivó su detención.

Fuentes judiciales detallaron a El Sol que la audiencia multipropósito tiene objetivo, en principio, tratar la libertad de su cliente y un pedido de nulidad porque señaló que no corresponde imputación.

Lo cierto es que, el miércoles de la semana pasada, luego de que una jueza ordenara en octubre del año pasado el desarchivo de un expediente que se inició en el 2019 por presunto abuso sexual luego una denuncia de quien era su concubina, la fiscal María de las Mercedes Moya solicitó la detención del funcionario judicial, siempre siguiendo las directivas del jefe de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, Alejandro Iturbide. Quedó en la orden del día y efectivos de Investigaciones comenzaron a buscarlo.

Mientras intentaban detenerlo, este diario habló con el sospechoso y aseguró que se iba a presentar porque dijo ser inocente. “Qué hizo que la fiscal Moya emita una orden de captura cuando yo estuve tres años ajustado de derecho. Jamás falté a una citación. Jamás me fugué. Parece una cacería de brujas o acá hay una mano negra”, sentenció el imputado mientras definía cómo ponerse a disposición de la Justicia.

La detención del funcionario judicial fue por dos casos de abuso sexual con acceso carnal en concurso real. La denuncia señala que el primero de los hechos sucedió el 4 de enero de 2019, alrededor de las 0.30, cuando el hombre mantuvo una discusión con quien ese momento era su pareja, de 44 años, en el dormitorio de su casa de un barrio privado de El Challao.

En ese momento convivían pero atravesaban un período de separación. La mujer aseguró que se le subió encima y la sostuvo de los brazos, apretándola contra la cama. Y agregó que le tocó los genitales mientras intentaba sacárselo de encima. Las agresiones habrían continuado durante más de una hora, describió en la presentación.

Seis días después, señala la denuncia, volvió a ocurrir una situación similar en la cocina de la propiedad. La abordó por la espalda le cruzó un brazo por delante para inmovilizarla y con el otro le tocó los pechos y también la volvió a acceder carnalmente mientras le expresaba algunas frases sexuales, pese a la negativa de su entonces cónyuge.

El profesional aseguró que nunca abusó de su pareja y todo que está relacionado a un proceso de separación con un móvil económico. Además también denunciado por abuso sexual por otra ex mujer, con quien tuvo un hijo.