Flor Destéfanis y Emir Félix.

¿Podrá la nueva conducción del PJ provincial cambiar la táctica y la estrategia para no obtener el mismo resultado de siempre? La pregunta no es una más ni originada ni formulada en un artículo de análisis político perdido por ahí. Es un interrogante natural y obvio que surge tras una suerte de reclamo que ha realizado el intendente peronista Emir Félix, desde San Rafael, ante la flamante titular del partido, Flor Destéfanis, la también intendente cómo él, en este caso, de Santa Rosa.

“Haciendo las mismas cosas, obtenemos siempre el mismo resultado. Hay que cambiar la táctica, hay que cambiar la estrategia, hay que cambiar la manera de comunicarnos con nuestros vecinos para que no nos vuelvan a dar la espalda en la provincia de Mendoza”, le planteó Félix a Destéfanis, el lunes por la noche en San Rafael, de acuerdo con lo publicado por Los Andes en oportunidad de la asunción de las nuevas autoridades del partido.

Lo que es obvio hacia fuera de las fronteras del peronismo, recién ahora aparece en el radar de los dirigentes. En verdad, se ha tratado de un pensamiento hecho público, en este caso, por Félix, lo que no es un hecho menor, en momentos en los que el agua le está llegando al cuello a la principal oposición de la provincia.

En el peronismo se sabe que se transita por un camino que sólo puede llegar a garantizarle al movimiento dos cosas, magras e insignificantes desde los objetivos políticos que alguna vez tuvo en mente, que alcanzara y administrara con suficiencia. Hoy la vista parece estar en mantener lo que se tiene; entendido por esto, los territorios que gobierna, los seis departamentos conformados por San Rafael, Tunuyán, Lavalle, Maipú, Santa Rosa y La Paz y no resignar más bancas en la Legislatura provincial; y, desde ya, en los concejos municipales. Sin embargo, dentro del peronismo hay quienes se espantan y son más dramáticos por el futuro inmediato si no se toman medidas drásticas que los acerquen a la voluntad popular que supo, durante tantos años, representar y responder a sus inquietudes.

Félix, quien está dispuesto a defender su departamento a como dé lugar, ha aprovechado también para felicitar a Destéfanis, la nueva “jefa” tras el reinado de Anabel Fernández Sagasti, a la que le ha prometido que contará con su apoyo, pero con una sutil salvedad: “Para que en el 2023 el peronismo siga gobernando San Rafael”. El cacique sanrafaelino, que no come vidrio, sabe más que nadie lo lejos que está el peronismo, como se encuentra y como va, de reconquistar la provincia, y por eso es que, sin rodeos, les dice a todos que su prioridad está allí, en el departamento que ha venido gobernando con su hermano, Omar, para el peronismo, desde hace casi veinte años a esta parte.

Pero un dejo de vergüenza parece existir, todavía, para alguna parte de la dirigencia del peronismo. Y es la que aparece en los dichos de Félix. Destéfanis ha llegado de la mano del camporismo y del ciurquismo a la conducción del peronismo. Ahora bien, ¿eso significa que deba seguir las conductas y líneas de acción del mandato que se cumplió hasta que ella ascendió a la conducción?

El peronismo, está más que claro, desde que el kirchnerismo lo colonizó con su mirada tan particular de la política como instrumento de transformación de la sociedad, se fue alejando de la sociedad mendocina. No se trata de una afirmación carente de sentido, sino que, sobre todo, surge de los resultados electorales.

La última elección ganada por el movimiento ocurrió hace once años y su desvarío, además de su estado de confusión apostando a un modelo de acción política exitoso en el conurbano, particularmente, con un puñado de provincias feudales e institucionalmente débiles, lo ha ido alejando de las motivaciones, intereses y objetivos propios de Mendoza. No sólo Félix lo sabe y por eso le pide a Destéfanis un cambio de estrategia y de modos y maneras de llevar adelante sus ideas, en la misma dirección va el resto de los intendentes no K que intentaron reconquistar el movimiento, aunque sin fuerza, convicción ni decisión firme, hay que decir. Roberto Righi en Lavalle y Martín Aveiro en Tunuyán coinciden con el sanrafaelino. También Matías Stevanato, desde Maipú, aunque tenga sus propias explicaciones y motivos particulares para tomar recaudos caminando, como cree en términos figurativos, sobre maples de huevos desde lo estrictamente político. Recaudos que no le permitieron avanzar como el líder de una embestida no camporista en ese proceso electoral interno que terminó con la santarrosina como presidenta del partido.

Modificar lo que se viene haciendo supone una vuelta al llano en todo sentido. Pero no es simple, todo así lo indica, cuando se ha llegado a la política desde una dimensión extraña o ajena en la que se mueven los intereses, las mínimas inquietudes y asuntos de una sociedad que está dando indicios de cansancio por la no resolución de sus cosas más simples.