Una jornada ideal para descansar.

Los hogares de la provincia de Mendoza están conformados, en promedio, por tres personas. Sin embargo, cada vez son más los mendocinos que viven solos, sin hijos, sin pareja, ni amigos ni familiares. 

De acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida 2021 difundida por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas, el 15% de los hogares de la provincia son unipersonales, es decir, integrados por sólo una persona. Y crecieron un 8,6% interanual.

Una tendencia que se viene repitiendo en los últimos años es que cerca del 60% de estas viviendas están ocupadas por mujeres. Mientras que el 40% restante, por hombres.

La neuropsicóloga Cecilia Ortiz sostuvo que si bien la población femenina es mayor que la de los varones, se podría pensar que ellas llevan la delantera a la hora de independizarse o buscar un espacio sin tener la necesidad de convivir con otras personas, a pesar de la situación económica desfavorable y la brecha salarial, ya que las mujeres ganan un porcentaje menor que los hombres.

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“Emocionalmente, la maduración de la mujer es diferente. Tenemos un proceso más acelerado que los varones, en general”, dijo la especialista y señaló que hacen faltan datos en la encuesta sobre la edad o nivel socioeconómico de estas personas para hacer una evaluación más acabada de este fenómeno, pero es una realidad que ve en su consultorio.

“Hasta hace unos años la crianza era diferenciada y las mujeres estábamos más preparadas para ir a vivir solas que los hombres, que están más acostumbrados a que le hagan las cosas. Ellos tienden más a la comodidad, a que los atiendan”, dijo.

A su vez, destacó que, más allá de la situación económica, es común ver cómo en parejas que se separan, son los varones los que retornan al hogar materno y les cuesta lidiar con la soledad.

“Vuelven a lo conocido”, dijo Ortiz y añadió que en las consultas es recurrente el tema de la soledad. “Los varones aseguran que cuando más angustia tienen es durante el fin de semana porque no pueden estar solos. Las mujeres lo podemos canalizar de otro modo”, analizó.

Tendencia en alza

En los últimos cinco años, los hogares unipersonales vienen en crecimiento, en 2016 conformaban el 13% del total de las viviendas en Mendoza, bajaron a 12,5% en 2017, pero, con algunas variaciones, escalaron a 14% entre 2018 y 2019.

Sin embargo, la pandemia echó por tierra estos números y la cantidad de personas que se fueron a vivir solas bajó (13,8%). Mientras que en 2021 la situación volvió normalizarse e, incluso, subió.

En todo ese tiempo, la proporción de mujeres frente a la de hombres que eligió vivir sola se mantuvo en torno al 60%.

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El consultor inmobiliario Estanislao Puelles detalló que quienes se van a vivir solos buscan departamentos de entre uno y dos ambientes: “Monoambientes hay muy pocos en el mercado. En una ubicación promedio con cochera rondan los $30.000. Los departamentos de un dormitorio, $40.000 y los de dos, $55.000”.

Al revés de la encuesta, Puelles consideró que son los hombres quienes buscan departamentos y precisó que cuando tienen hijos se acomodan en uno o dos dormitorios, en cambio, las mujeres con niños piden más espacio.

Vivir acompañado

La ECV es un relevamiento que tiene por finalidad caracterizar las condiciones de vida objetivas de los hogares mendocinos y de sus integrantes y fue realizada en los 18 departamentos.

Abarca aspectos tales como: características de la vivienda y de su entorno, características socio-demográficas de los/as integrantes del hogar, salud, educación formal, capacitación no formal, actividad laboral, uso del tiempo, estrategias de los hogares para hacer frente a sus necesidades, seguridad ciudadana, entre otros.

El estudio de la Dirección de Estadísticas consignó que la mayoría de los hogares mendocinos, que representan el 35,6%, son nucleados completos con hijos, es decir, están conformados por ambos cónyuges y los niños. 

A estos le siguen los hogares nucleares completos sin hijos (15,8%), que son los conformados sólo por ambos cónyuges, los unipersonales (15%) y los monoparentales (12,9) que son los integrados por un solo cónyuge (padre o madre) con hijos.

Después continúan los nucleares complemento extendido (9,4%) que tienen ambos cónyuges con hijos o sin hijos y otros familiares y/o no familiares. 

Luego se encuentran los monoparentales extendido/compuesto (7,1%) que tienen un solo cónyuge (padre o madre) con hijos y otros familiares y/o no familiares. 

Finalmente, están los hogares no conyugales (4,2%) donde están ambos cónyuges con hijos o sin hijos y otros familiares y/o no familiares.