La Justicia mantiene detenidos a dos sospechosos por el crimen de Emilio César Giménez (49), considerado uno de los hechos de inseguridad más conmocionantes de los últimos años. El ataque ocurrió durante la siesta del jueves 15 de setiembre en Villa Nueva, y Cristian Willy Rivero y Ángel Leandro Fredes están imputados por varios delitos, entre ellos, el más grave: homicidio criminis causa.
A la víctima, que circulaba en una camioneta VW Amarok V6 blanca, la siguieron desde la Feria de Guaymallén hasta el cruce de calles Padre Manzano y Jorge Newbery y la emboscaron con otros dos vehículos de alta gama denunciados como robados: una banda integrada por nueve asaltantes buscaba sustraer los 5.924.800 de pesos, 800 dólares en billetes de cien (más de 200.000 pesos al cambio blue) y 46 cheques que transportaba en un bolso, debajo del asiento del acompañante.
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Como no lo consiguieron, dispararon contra la víctima un par de veces y la mataron antes de escapar del lugar.
El plomo disparado por una pistola calibre 22 ingresó por su brazo izquierdo, continuó el trayecto por la axila y atravesó los pulmones y el corazón.
Los ladrones no robaron nada y escaparon del teatro del hecho en uno de los tres vehículos en los que se movilizaban: una camioneta blanca Jeep Renegade. Dejaron algunas evidencias en la zona y siete sospechosos fueron identificados con el paso de la horas. Cinco de ellos se encuentran con pedido de captura nacional e internacional.

La teoría de la fiscalía sostiene que parte de la organización –al menos 3 integrantes– marcaron a Giménez en el mercado guaymallino, donde diariamente trabajaba.
Agrega que se movilizaban en un Fiat Tipo champagne y que permanecieron varios minutos en el predio, después de las 14.20 del citado día, marcando cada uno de sus pasos.
Un informe de la División Homicidios de Investigaciones, incorporado en el expediente dos días después del asesinato, fue el puntapié para identificar el vehículo del penitenciario Cristian Rivero en la Feria de Guaymallén.
Los detectives llegaron a ese dato gracias al aporte de una fuente anónima que colabora constantemente con los policías de la citada área.
El informante agregó que el Willy Rivero tenía el objetivo de marcar a la víctima. Y, para mayor precisión, dijo que uno de sus hijos se encontraba preso por asesinato.
Efectivamente, Cristian Leandro Rivero, conocido como el Chori y uno de los jefes de una de las facciones de la barra de Independiente Rivadavia, había sido detenido días antes por el crimen del barra Gabriel Gabito Videla, en un hecho ocurrido en enero del 2021 durante los festejos por un nuevo aniversario del club del Parque General San Martín.
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Gracias a este aporte, los detectives analizaron lo que registraron las cámaras de seguridad del Centro Estratégico de Operaciones en la zona del predio ubicado sobre calle Sarmiento, de Guaymallén.
En las imágenes detectaron el Fiat dorado estacionado cerca del cruce entre Sarmiento y Gutemberg. Luego, descubrieron que, una vez que la víctima se retiró del mercado por calle Sarmiento hacia el Sur –llegando al cruce con Godoy Cruz–, el Fiat se encontraba pocos metros detrás de él.
Al identificar la patente, supieron que estaba a nombre de un policía retirado con domicilio en El Challao, y que Rivero tenía permiso para conducirlo. Al primero sólo le tomaron declaración informativa y quedó en libertad.
También desarrollaron trabajos sobre las imágenes que registraron en el interior del mercado. Efectivos de la División Delitos Tecnológicos se constituyeron en el domicilio el 21 de setiembre y extrajeron las filmaciones solicitadas por el fiscal del caso, Carlos Torres.

En los archivos, que presentaban un desfase de 6 minutos atrasados, detectaron la presencia de un joven que se bajó del Fiat Tipo. Vestía remera negra, pantalón de jeans celeste o azul claro y zapatillas con suela y cordones blancos.
Llevaba un elemento oscuro en la mano –se cree que un teléfono celular por los movimientos que realizó– y corría por los mismos lugares donde había pasado la camioneta Amarok de Giménez.
Para los investigadores del caso, ese sujeto que caminó por la feria es Gustavo Maximiliano Rivero Díaz, otro de los hijos del penitenciario imputado.
Este joven de 25 años se encuentra en la orden del día y es señalado como quien tenía la misión de identificar por dónde se movía Giménez en los puestos del predio guaymallino.

Fuentes del caso contaron a El Sol que en el rodado había una tercera persona. A pesar de esto, hasta el día de hoy continúa como NN. Está individualizada pero no identificada.
La información a la que accedió este diario señala que, en los próximos días, Willy Rivera, un penitenciario que se encontraba con licencia psiquiátrica desde enero de este año y que supo ser jefe de seguridad de la Lepra, dará su versión del hecho ante el fiscal Torres.
La audiencia estaba prevista para este miércoles, pero se suspendió por pedido de su abogado defensor, Federico Ábalos.
Al igual que Ángel Fredes, es más que probable que el otro detenido en prisión se despegue de las acusaciones por falta de pruebas en su contra.
Trascendió que su versión se base en que su hijo se encontraba en la Feria circunstancialmente porque buscaba encontrarse con una mujer para obtener unas entradas para un evento del club Independiente Rivadavia.
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Lo cierto es que la causa todavía está lejos de cerrarse. Todavía resta atrapar a los otros sospechosos y no se ha realizado la audiencia de pedido de prisión preventiva.
Además del citado Gustavo Rivero, están prófugos Walter Sebastián Sáez Ortiz, conocido como el Corcho, barra de la Lepra y uno de los primeros en ser marcado en la investigación; Maximiliano Andrés Martínez (22), también barra de Independiente, oriundo del barrio Parque Urquiza e identificado gracias a rastros de sangre que hallaron en una de las camionetas utilizadas para dar el golpe; y los hermanos Ricardo Javier y Juan Ángel Andrada Mercado, de 30 y 27 años, respectivamente, identificados gracias a rastros genéticos hallados en los vehículos.

El ataque
El hecho de inseguridad ocurrió minutos antes de las 17 del jueves 15 de setiembre en Padre Manzano y Jorge Newbery, de Villa Nueva, Guaymallén. A la víctima, que circulaba en una Amarok, la emboscaron dos vehículos de alta gama: una Toyota Rav4 gris y una Jeep Renegade blanca. Al empresario Giménez le cortaron el paso y no lo dejaron avanzar para robarle el dinero que llevaba.
Un tercer vehículo –Fiat Tipo champagne con un cristal delantero izquierdo quemado–con otros tres ocupantes, señala la teoría de los investigadores, también había marcado sus pasos desde la Feria de Guaymallén para pasarle el dato al resto de la gavilla.
Lo cierto es que la Renegade frenó la marcha adelante y la Rav 4 detrás. En ese momento, Giménez hablaba por teléfono con uno de sus empleados. Le dijo que lo estaban asaltando y se escucharon dos detonaciones.

La víctima ofreció resistencia e intentó escapar haciendo marcha atrás. Impactó de lleno a la Toyota y siguió su trayecto hasta quedar incrustada en una casa. Tres malvivientes se habían bajado de los vehículos armados. Uno de ellos disparó y el proyectil impactó en el sector izquierdo del capot de la Amaraok.
El agresor accionó nuevamente el gatillo y la bala terminó alojada en el pecho del empresario. Los asaltantes escaparon en la Jeep y la dejaron abandonada en Colombia y Sarandí, de Guaymallén.
En la escena se vivieron momentos de tensión. Giménez murió a los pocos minutos y su familia –esposa e hijos– se acercaron al lugar lo mismo que otros parientes, amigos y hasta su socio.
El caso de inseguridad se transformó en el objetivo a resolver por los detectives. Sin embargo, llegar hasta los sospechosos no será una tarea fácil, debido a que, por diversas informaciones que trabajaban los detectives, algunos ya abandonaron la provincia.

