En un contexto de crisis generalizada, tanto económica, de representatividad, institucional y también energética, pretender explicar el desabastecimiento de gasoil en forma aislada es prácticamente tan ridículo como pretender solucionarlo importando más gasoil o prometiendo obras con las que no contaremos, al menos, en los próximos tres años. Es como pretender curar un cáncer con una aspirina.

El desabastecimiento de gasoil es el síntoma visible de una serie de patologías que afectan la economía energética argentina, pero lo preocupante es que difícilmente se encuentre la solución si se sigue negando el diagnóstico y sobre todo si el “equipo” a cargo de suministrar el tratamiento, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía, no se ponen de acuerdo y se boicotean mutuamente las decisiones.

Al ministro de Economía de la Nación le gusta repetir que los problemas de la economía son “multicausales” pero el error está en la improvisación de pretender abordarlos con medidas aisladas, incoherentes y desordenadas, sin planificación.

Cualquier argentino y más si es del interior, donde los efectos de esta improvisación no se contienen o “maquillan” como sí ocurre en el AMBA, puede sentirse desorientado frente a las contradicciones del relato y lo que se vive en una realidad negada por el Gobierno Nacional.

Y cómo no desorientarse si nos comunican “precios cuidados” y “subsidios energéticos” para “cuidar el bolsillo de los argentinos”, cuando la inflación va camino a los tres dígitos y el propio gobierno tiene que aceptarlo paritando aumentos salariales por encima de la inflación que prometieron y elevando los mínimos no imponibles, aunque lo vendan como alivio fiscal.

Cómo pretender entender por qué en la realidad falta gasoil en los surtidores para producir, para trabajar o sencillamente para transitar; mientras en la realidad paralela del gobierno de Alberto Fernández se anuncia la puesta en marcha de un gasoducto “para exportar” que sus funcionarios tienen miedo a licitar desconfiando de sus propios socios políticos. Anuncia contratos de exportación de gas a Chile por el oeste a menores precios que el GNL de los barcos que entran por el este.

Cómo explicarnos lo que los números muestran, que la demanda de gasoil ha crecido un 16,2% respecto al año anterior.  A cualquiera que viva en esta Argentina real y no en la realidad paralela del Gobierno Nacional, no le cierra la explicación de la “reactivación económica y productiva”.

Si bien muchos interrogantes seguirán sin encontrar respuesta, ante el hermetismo de una gestión que oculta datos, no contesta pedidos de informes del Congreso de la Nación, falsea con relato la realidad que todos vivimos e improvisa soluciones cortoplacistas; algunos razonamientos lógicos demuestran que con planificación y previsibilidad este síntoma del desabastecimiento se podría haber evitado.

Lejos de creer que la causa es una reactivación productiva que los números de la economía no ratifican, la mayor demanda de gasoil puede explicarse por el desacople de los precios internacionales y la conveniencia para los ciudadanos de países limítrofes de comprar nuestros combustibles a precios intervenidos. Los datos muestras esto si analizamos la mayor demanda en provincias con pasos fronterizos, o sólo mirando las fotos de camiones de patente extranjera cargados con tambores de combustible argentino.

Pero eso no es todo, también se explica si a eso le sumamos que CAMMESA, la empresa que lleva a cabo las importaciones de combustibles junto a ENARSA, ha comprado en abril de 2022, un 131% más de gasoil que en el mismo mes de 2021 para abastecer las generadoras térmicas, sustituyendo el gas que falta y es más caro, por gasoil.

Es decir, el gobierno sabía que iba a tener que elegir a quién se le veían los pies con la frazada corta. Sabía que, o habían cortes de energía eléctrica en el AMBA, o levantaba la cosecha que genera ingreso de devisas. La improvisación fue tal que la frazada se volvió más corta aún: falta gasoil para la cosecha, para el transporte, para la generación térmica y seguimos importando sin tener divisas.

Si bien la producción de petróleo y gas recuperó los niveles de 2019, y no creció como se relata, sigue siendo insuficiente para abastecer la demanda local. Pero en este desconcierto de medidas inconducentes, ante el desabastecimiento de gasoil en lugar de sustituir importaciones e incrementar la oferta con lo que puede aportar el biodiesel, la realidad nos muestra que ni siquiera se está cumpliendo con la mezcla obligatoria del 5% que el propio oficialismo redujo de lo que anteriormente era un 10%.

Y es que, en este escenario de relatos vs. realidad, mientras el gobierno hace oda al “compre nacional” importa gasoil y fueloil cuando debería cumplir y controlar que se cumpla con la mezcla obligatoria e incrementar su corte comprando ese biodiesel a los productores locales. Pero claro, prefiere las divisas de la exportación. Divisas que luego no son suficientes para importar, ya que tampoco somos competitivos en las pujas de precios por los combustibles (gas y gasoil) del escenario mundial.

Las causas de los problemas macroeconómicos están ligadas a la falta de planificación y de políticas coherentes. Los subsidios energéticos este año van a superar los 15 mil millones de dólares; las importaciones los 5 mil millones de dólares y lo único parecido a una hoja de ruta del gobierno que eran los compromisos con el FMI ya están incumplidos. Pero también están incumpliendo el compromiso con los argentinos, porque no hay reactivación productiva posible sin insumos, porque no hay compre nacional si no hay producción y porque no hay energía más cara que la que no se tiene.

*La autora es diputada nacional.