Cuando pasen los festejos vendimiales, entre sus ocupaciones, el gobernador Rodolfo Suarez tendrá que definir quién será su postulante para convertirse en superintendente de Irrigación. El próximo 27 de abril vence el mandato constitucional de Sergio Marinelli al frente del organismo y tendría que surgir una nueva nominación.

El actual “gobernador del agua” llegó a su cargo en el 2017 de la mano del exgobernador Alfredo Cornejo y ahora se cumplen los cinco años de gestión, por lo que el mandatario deberá decidir si decide reelegir al funcionario cornejista en su cargo o bien postular a una nueva persona.

Por ahora, en el Poder Ejecutivo mantienen el hermetismo sobre la decisión que tomará Suarez, pero en Irrigación, como suele ocurrir en estas oportunidades, suenan algunos nombres. Hay que tener en cuenta que se trata de un organismo clave para la provincia, ya que administra uno de los recursos más escasos de la provincia con un millonario presupuesto.

Desde el año 1982 a esta parte nunca hubo una reelección del superintendente de Irrigación, sin embargo, desde el entorno de Marinelli aseguran que ésta podría ser la primera vez porque la gestión está “muy bien valorada” entre empresarios, profesionales, regantes y bodegueros, entre otros. Allegados al superintendente, afirman que tiene chance de seguir en el puesto, aunque la decisión final está en manos del gobernador.

Los que hacen hinchada por Marinelli, destacan que en estos años realizaron grandes transformaciones -como por ejemplo en el río Atuel- y que lograron aumentar la recaudación del 42% al 69%, entre otros cambios.

Cuando el funcionario asumió, el entonces gobernador Cornejo hacía hincapié en el proyecto hidroeléctrico Portezuelo del Viento, que según manifestaba, estaba a “punto de ser licitado”. Sin embargo, cinco años después la adjudicación todavía no se produce y en el medio se espera un laudo del gobierno nacional para avanzar.

Candidatos

En el medio, comienzan a surgir otros nombres para ocupar el requerido puesto. Uno de ellos, el que suena siempre, es el del consejero del Río Mendoza, Alejandro Gennari, un especialista en temas agrícolas e hídricos, que durante la gestión Macri fue designada en el Prosap. En Irrigación lo nombran como el “eterno postulante”.

También por los pasillos del  organismo se escuchó el nombre del exgobernador radical, Roberto Iglesias, aunque aparentemente ya fue descartado.

Entre los ministros de Suarez, los entendidos del tema destacaron a Mario Isgró (Infraestructura) por la participación que ha tenido con el tema de Portezuelo del Viento y en el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO).

También en algún momento se escuchó el nombre de Enrique Vaquié (Economía y Energía), pero desde su entorno lo descartaron por completo.

En el Gobierno mantienen silencio al respecto, aunque tampoco se echa por tierra opción de que alguna mujer vaya al DGI.

Si los tiempos se dilatan, probablemente el nuevo Senado será el encargado de votar al superintendente de Irrigación.

Cómo se elige

La Constitución provincial prevé en su artículo 188 que “todos los asuntos que se refieran a la irrigación en la Provincia, que no sean de competencia de la justicia ordinaria, estarán exclusivamente a cargo de un Departamento General de Irrigación compuesto de un superintendente nombrado por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado, de un consejo compuesto de 5 miembros designados en la misma forma y de las demás autoridades que determine la ley”.

Asimismo, el superintendente tendrá una duración de 5 años en su función con la posibilidad de ser reelecto.

Entre los requisitos, para ocupar el puesto se requiere ciudadanía en ejercicio, ser mayor de 30 años y tener residencia de cinco años en la provincia.