Uno de cada cuatro (27,3%) estudiantes de primaria de barrios populares abandonó el colegio durante la interrupción de clases presenciales en 2020. El dato se desprende del nuevo informe del Observatorio Argentinos por la Educación que se enfoca en el altísimo riesgo de deserción escolar, principalmente en los hogares de bajos recursos.

Con autoría de Sandra Ziegler (FLACSO Argentina), Víctor Volman y Federico Braga, el trabajo pone el foco en el contexto social para el aprendizaje, en base a una encuesta que se realizó en barrios populares de todo el país. Se trata de un relevamiento exploratorio que se hizo a familias de alumnos con edad de primaria. Entre todos ellos, el 9,1% advirtió que el niño no pretendía retomar sus estudios en el ciclo 2021.

El informe “evidencia la necesidad de atender prioritariamente y procurar la presencialidad de los estudiantes de sectores vulnerables cada vez que resulte posible, dado que la discontinuidad tiene consecuencias severas y amenaza la escolarización en un tramo (el nivel primario) que se encuentra ampliamente extendido y consolidado en nuestro país”, indica Ziegler. 

“Frente a condiciones relativamente semejantes de frecuencia de contacto escolar remoto y periodicidad de tareas escolares, y contando con el suministro alimentario y el complemento de la labor de las organizaciones barriales, en los contextos de mayor vulnerabilidad social no se logra contrarrestar el riesgo de discontinuidad escolar ante la interrupción de la asistencia regular a la escuela”, concluye Ziegler.

Datos alarmantes

El informe se basa en un relevamiento realizado por vía telefónica a 78 familias residentes en 71 barrios identificados en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) y ubicados en diferentes regiones del país. 

La definición de barrio popular comprende a aquellos aglomerados que integren un mínimo de ocho familias agrupadas o contiguas, en donde más de la mitad de la población no cuente con título de propiedad ni con acceso regular a al menos dos de los servicios básicos -red de agua corriente, red de energía eléctrica con medidor domiciliario y/o red cloacal.

Aunque la muestra no es representativa del universo de familias de barrios populares, los datos se alinean a lo relevado por el Ministerio de Educación nacional a mediados del año pasado: una brecha enorme entre los niveles de continuidad escolar que pudieron seguir chicos de hogares de mayores y menores ingresos.

  • De acuerdo a la encuesta, el 5,1% de los chicos no realizó actividades escolares en 2020.
  • Un alto porcentaje (42,3%) le dedicó menos de 3 horas por día a tener clases o hacer tareas. Otro 42,3% destinó entre 3 y 6 horas por día a actividades escolares durante el período de aislamiento social. Mientras que el 10,3% ocupó más de 6 horas por día.
  • La frecuencia de contacto con la escuela de los alumnos fue dispar: casi el 8% no se comunicó nunca con sus docentes, un 9% entró en contacto solo una vez cada 15 días, mientras que un 35% sí lo pudo hacer todos los días.
  • El 84,4% de las escuelas a las que asisten los alumnos de los barrios populares brindan algún tipo de alimento, ya sea desayuno, almuerzo o merienda.
  • Durante la interrupción de la presencialidad escolar en 2020, el 43,3% de los estudiantes vio interrumpida la asistencia alimentaria por parte de las escuelas, mientras que en el 56,7% de los casos sí se mantuvo la provisión de alimentos.
  • Uno de cada dos estudiantes recibió asistencia de organizaciones sociales, sobre todo en forma de distribución de alimentos (39,7%), pero también por medio de clases de apoyo (6,4%) y provisión de materiales pedagógicos (3,8%).
  • Entre esas organizaciones aparecen, en primer lugar, espacios comunitarios y barriales (46,2%), seguidos de iglesias (15,4%), ONGs (15,4%), juntas vecinales (10,3%) e instituciones públicas (7,7%).