Michel Alexander Rodríguez Rosales tiene 20 años y es peluquero. Desde mediados de septiembre se encontraba con pedido de captura por la salvaje golpiza contra Moisés Agustín Pérez Silva (30), ocurrida a la salida de una fiesta en Chacras de Coria, Luján de Cuyo.

El joven, que no contaba con antecedentes previos, se entregó el lunes y se puso a disposición de la Justicia. Este martes la fiscal de Homicidios Claudia Ríos lo imputó por el delito de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa, calificación que prevé penas de 10 a 15 años de prisión.

De esa forma, se transformó en el quinto imputado de la causa junto a Gonzalo Agustín Puebla Martínez (19), Juan Manuel Martínez Araujo (28), su hermana Malena (19) y Alexis Sebastián Romero Díaz (20), novio de la joven.

Tras formalizar la acusación contra el presunto agresor, la representante del Ministerio Público solicitó el pase a un penal provincial. El traslado se efectivizará en los próximos días y el sospechoso continuará alojado en una comisaría lujanina, informaron fuentes del caso.

Los detectives que estaban tras los pasos de Rodríguez Rosales habían profundizado en los últimos días sobre su perfil, con el objetivo de conseguir su captura. 

De la investigación surge que el joven trabaja desde hace tiempo para una conocida peluquería y barbería ubicada en el centro de Luján, a pocos metros de la plaza departamental.

En las redes sociales, donde cuenta con cierta popularidad, posteaba constantemente sus trabajos y cortes de estilista.

Otra de las características que tenían en cuenta los pesquisas para ubicarlo, era el color dorado de su pelo y los tatuajes en el rostro: tiene dos sobre los pómulos con la palabra “humilde”, en la derecha, y los números romanos VII XII (7 y 12), a la izquierda.

Al igual que el resto de los acusados, Rodríguez Rosales es oriundo del barrio Jardín de Brandsen, complejo que se inauguró hace casi tres años para alojar a las familias que vivían en el ex asentamiento Bajo Luján.

Tras quedar tras las rejas el joven peluquero, todavía queda un sospechoso con pedido de captura y aún continúan los trabajos para identificar al resto de los que intervinieron en la pelea.

Brutal

Corría la madrugada del lunes 13 cuando un grupo de jóvenes se retiraba de una fiesta que se realizó en un resto bar ubicado a un costado de la ruta Panamericana, frente a la rotonda de Los Caracoles.

En el medio de las decenas de personas que se retiraban, se inició una agresión de un grupo de entre 12 y 13 sujetos contra un hombre que se estaba retirando en su camioneta Toyota Hilux: se trataba de Moisés Pérez. 

A los piedrazos, los atacantes evitaron que pudiera salir del lugar. Dos amigos que lo acompañaban resultaron lesionados por los pesados objetos que arrojaron contra el rodado y Pérez decidió bajar a defenderse. 

Fue allí cuando la patota lo redujo a piñas y patadas hasta dejarlo inconsciente. Pese a que la víctima quedó tendida en el piso, sin reaccionar, los agresores continuaron golpeándolo de manera brutal.

Producto de la paliza, Pérez resultó con fractura del seno maxilar izquierdo, entre otras lesiones de menor gravedad. Los dos primeros días permaneció intubado y en coma inducido. 

Pese al crítico estado, el jugador de hándbol y comerciante logró reponerse con el pasar de los días y esquivó la muerte.

En paralelo, se inició una investigación contra los agresores que desembocó en allanamientos y detenciones a los pocos días del hecho

La fiscal Ríos decidió imponerles una dura imputación a los acusados, ya que entendía que se pusieron de acuerdo para atentar contra la vida de la víctima.

Las claves de la pesquisa fue un video tomado por un testigo en el que se observa la salvaje agresión contra Pérez y declaraciones que revelaron cómo se organizó la patota para esperar a la víctima a la salida y agredirlo.