El merendero “Niños Felices” ubicado en el pedemonte de Godoy Cruz fue consumido por las llamas el lunes por la noche. Al lugar asistían más de 200 niños de la zona y de puestos del Oeste que viajaban hasta 45 minutos para recibir un plato de comida. 

El incendio provocó pérdidas totales y durante el siniestro murieron tres cachorros de perros que no pudieron escapar del fuego. Estiman que el hecho se habría iniciado por una falla eléctrica.

No nos quedó nada. Habíamos salido a buscar a la nena y los vecinos nos llamaron avisándonos que se estaba prendiendo fuego. Vinieron los bomberos y cuando llegamos estaba todo destruido”, se lamentó Sebastián Fernández, quien junto a su esposa, Romina Carrizo, vivían en el lugar con su hija, de 12 años. 

La mañana de este martes, el hombre junto a un grupo de vecinos intentó recuperar de entre las cenizas, que aún estaban humeando, algunas de sus pertenencias y limpiar el lugar. Sin embargo, desde la Municipalidad de Godoy Cruz le indicaron que deberán demoler lo poco que quedó en pie porque la estructura quedó afectada.

La precaria vivienda tenía una habitación y un baño y había sido levantada hace 5 años en calle Segundo Sombras, al lado del Dique Maure, pasando el barrio Sol y Sierra.

Hace tres años, el matrimonio decidió montar un comedor y los lunes y jueves servían almuerzo y merienda a los chicos del barrio.

“Vienen niños y abuelitos y hay gente que viaja hasta 45 minutos porque saben que acá tienen alimento caliente. El incendio arrasó con toda la mercadería y los utensilios”, detalló Vanesa Carrizo, hermana de la damnificada.

Y agregó convencida: “No sabemos cómo, pero este jueves vamos a cocinar como hacemos cada semana”.

Sebastián tiene 34 años y se dedica a hacer changas. Mientras que Romina, de 31 años, tiene un puesto de empanadas en la ruta. El lunes por la noche se quedaron en la casa de los padres de ella y tienen la esperanza de poder volver a levantar su hogar.


Pedido solidario

Nicolás de la Reta, director de Desarrollo Social de la comuna, detalló que se realizaron dos intervenciones. Por un lado, el área de Hábitat recurrió al merendero para inspeccionar el estado de la construcción y para poder ayudar a la familia con materiales.

“A comienzos de abril le habíamos entregado materiales porque el techo de la casa tenía peligro de derrumbe. Esta mañana fue la arquitecta y realizó un informe técnico”, dijo de la Reta.

En tanto, Desarrollo Social le entregará los recursos de emergencia: cama, cucheta, bolsón de alimentos, ropa y calzado. 

El funcionario explicó que la municipalidad está iniciando un estudio de la zona llamada “Dique Maure” para establecer cuáles son los puntos con mayor riesgo climático y aluvional. 

“En el último relevamiento que hicimos constatamos que hay más de 100 familias. Algunas fueron relocalizadas con la entrega de la última etapa del barrio Sol y Sierra”, contó y agregó que una de las grandes preocupaciones en el lugar es la conexión eléctrica, es por esto que están trabajando para que la Cooperativa Eléctrica pueda realizar acciones en el lugar.

Desde “Niños Felices” indicaron que quienes quieran colaborar pueden hacerlo al 2615365831.