El jueves 11 antes de que se inicie la veda electoral los siete candidatos al Senado de la Nación enfrentarán una de las paradas previas a las elecciones. El tradicional debate de Canal 9 Televida, una pantalla caliente que puede exponer al máximo sus fortalezas, pero también sus debilidades si no están debidamente preparados.

“Participamos en no menos de once debates”, recordó un dirigente que fue candidato en 2015 y pasó por las cámaras donde tuvo que explicar cómo quería administrar la provincia. “Uno lo vive con mucha tensión, con muchos nervios, por supuesto, porque es como en la recta final la última acelerada. Parece que te definiera ese debate la elección. Entonces, uno está bastante concentrado en eso. Y con la dificultad que tienen los debates: temas muy complejos por ahí te dan uno o dos minutos para contestar“, reflejó sobre su experiencia.

De los que participarán por la pantalla del Nueve hay dos que ya tienen experiencia en este tipo de programas: Anabel Fernández Sagasti (Frente de Todos), que debatió para la gobernación en 2019; y Alfredo Cornejo (Cambia Mendoza), que lo hizo también por la primera magistratura de la provincia, pero en 2015.

En las fuerzas mayoritarias, se nota la estructura con la que cuentan: tanto Cornejo como Sagasti buscan el respaldo de sus equipos técnicos para estudiar los temas. También se preparan en cuanto a los tiempos tiranos de la televisión para detallar en apenas un minuto cómo defenderán los intereses de Mendoza en el Senado de la Nación. Por caso, el actual diputado nacional por la UCR se asesora con los ministros de Rodolfo Suarez, entre ellos, José Thomas -DGE-, Lisandro Nieri -Hacienda- o Natalio Mema -Servicios Públicos-, así como también en su compañera de bancada, Jimena Latorre.

Pero no todo es armonía, sino que a veces se dan discusiones en el comando de campaña sobre la estrategia a adoptar. Años atrás, los asesores contratados para un candidato del oficialismo le indicaban “salir con los tapones de punta” contra un rival emergente. “Venía con una contradicción de campaña que no compartía“, admitió y recordó que en ese momento otros políticos que sí apelaron a tomarlo como blanco de cuestionamientos, terminaron beneficiando al rival con mejor imagen en las encuestas. “El tiempo me dio la razón”, aseguró al ser consultado por El Sol.

En tanto, desde sus respectivos equipos aseguran que ni Sagasti ni Cornejo han recibido coucheo, ese entrenamiento en postura corporal y oratoria.

El resto tendrá su primera experiencia bajo los estrictos tiempos televisivos. Hay que destacar que, por primera vez en un debate de Canal 9, hay siete postulantes. A los ya citados, se suman cuatro legisladores con horas banca, Mercedes Llano -Vamos Mendocinos-, Lautaro Jiménez -FIT-, Gustavo Majstruk -Partido Federal- y Marcelo Romano -Partido Verde-; y uno que viene por fuera de la política y con experiencia en la dirigencia deportiva, el médico Jorge Pujol -Compromiso Federal-.

La guardia en alto

Gabriela Azzoni, titular de la cátedra de Analisis del Discurso en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCuyo, sostuvo que en los actuales debates no hay confrontación de propuestas sino intercambio de sloganes, bajo un formato en el que incide el tiempo. “Se debate para el círculo rojo“, aseguró la analista.

Frente a la cámara, el candidato le habla a uno pero también a millones, por lo que es fundamental para el espectador atender su gestualidad. “Con la palabra se puede mentir, pero no con los gestos. Si bajás el volumen y solo te detenés a mirar los gestos, los movimientos, las miradas podés hacerte una representación mental o impresión de ese candidato. La gente no escucha con atención. Le quedan algunas frases por algún impacto emocional o se quedan con esa imagen“, explicó Azzoni.

En este punto, Azzoni señaló un punto a tener en cuenta: “Que su expresión, sus gestos, su postura no desmientan sus palabras. Debe ser convincente. Nadie que no esté convencido de lo que dice puede convencer a otro. Y eso se percibe en las actitudes, la expresión corporal, los tonos y las miradas“.

Cómo leer a un candidato

Un debate puede generar expectativas sobre algún tema determinado. “Desde el punto de vista del elector, debería verificar en su candidato si éste le dice lo que tiene que hacer o dónde tiene que ir -es decir, si es un político paternalista-, o si escucha,  reflexiona y capta el sentir de su pueblo“, explicó Alfredo Diez, Coach Ejecutivo Internacional que trabaja con empresarios y con políticos.

“Una persona que va a votar tiene que entender y escuchar cuál es la creencia interna del líder, no la creencia maquillada sino la real, si es potenciadora o limitante, si está mirando al rival o está mirándose a él o a la gente que lo vota. La comunicación acá es todo: lo más importante de un político no es lo que dice sino lo que hace, su coherencia, lo que hace en su vida pública y personal todos los días“, graficó Diez utilizando un potente ejemplo: Angela Merkel, que además de ser la mujer más poderosa de Alemania también iba al supermercado y llevaba una vida normal. 

Otro aspecto significativo es el juego entre la firmeza y el grado de conexión emocional con el electorado. “La gente está muy angustiada y el líder político debe ser muy firme y tener los conceptos claros, ya que así reduce la incertidumbre del pueblo. Pero también tiene que ser muy cercano emocionalmente, como un padre de familia”, explicó el consultor y escritor. Cómo debe pararse un votante y espectador: “El elector tiene que ver qué firmezas tiene (el candidato) en sus decisiones. Si todos los días cambia de opinión o es errático entonces no es un líder firme. Hoy la gente la está pasando mal y el político que no sabe esto no tiene empatía emocional“, puntualizó.

Y un aspecto clave relacionado con las mañas del discurso político argentino: culpar de todos los males a la gestión anterior. “El político siempre se pone en posición victimista y hablan en tercera persona. ‘ Ah, no, es la gestión del otro’. Pero un político moderno es el que habla en primera persona y dice ‘yo me hago cargo, yo voy a buscar soluciones’. El cambio es que el político se haga cargo de lo que recibe”, definió. “La pregunta es si querés tener razón o si querés resultados. La mayoría quiere tener razón y justificar la situación en la que está el país. El elector debe ver a aquella persona que lo conduzca hacia el futuro“, concluyó Diez.  

El impacto en el voto

Hay mucho en riesgo durante la hora de transmisión porque un pequeño traspié puede ser viralizado en las redes sociales en minutos y hasta ser trending topic. Sin embargo, para la consultora Martha Reale, “los debates no suman electoralmente“. En este caso, la encuestadora explica que estas transmisiones especiales son vistas por ciudadanos politizados. “Las personas en general y, sobre todo en Mendoza donde ya está naturalizado que los candidatos debatan, ya tienen decidido su voto“. Así, la función del debate por TV, en todo, caso, “lo que hacen es reafirmar la decisión que ya tienen tomada“, por lo que los políticos en carrera refuerzan su mensaje al núcleo duro.

Desde que las redes sociales del minuto a minuto como Twitter se instalaron en el accionar político, lo que se ve por televisión se comenta al mismo tiempo en el teléfono. Ya es una práctica habitual e incluso los equipos de campaña replican el speech del político en las plataformas. Por eso, si bien en la instancia del debate ya no hay espectadores dubitativos, para Reale “lo importante es que los candidatos no cometan errores. No importa si dicen cosas de mayor o de menor impacto”.

Con el tiempo estricto de la TV y los militantes en redes sociales que buscan la quinta pata al gato, los candidatos “tienen que estar atentos en no caer en el golpe bajo, no suma“, detalló Reale. Es, en el fondo, una cuestión cultural. “Sí por ahí estar atento a poder hacer algun contraataque en términos de formulación de propuestas”, agregó la consultora afín al Gobierno provincial. “Pero en términos generales, tiene que tener una actitud sobria, que es lo que se ajuste al paladar del mendocino“.