El nivel de satisfacción laboral de los argentinos descendió 4,5 puntos porcentuales en el último año, acelerándose fuertemente el deseo de cambio, de acuerdo a un informe de Randstad, líder global en servicios de Recursos Humanos.

Los resultados de la última edición del Workmonitor, el estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 34 países incluido Argentina, muestra que para el segundo semestre de 2021, el nivel de satisfacción laboral de los trabajadores argentinos se ubica en 74,6%, cifra que se acerca a los valores pre-pandémicos de finales del 2019, cuando la satisfacción laboral se ubicó en torno al 74,8%. 

Esta caída en los niveles de satisfacción respecto al empleo de casi 5 puntos porcentuales aparece luego del pico que mostró este indicador a finales de 2020, cuando la incertidumbre respecto a la evolución del mercado laboral desatada por el coronavirus y su consecuente crisis económica impulsaron una actitud más conservadora de los trabajadores en relación a un cambio laboral que derivó en un nivel de satisfacción con el empleo actual del 79,1%.

“La crisis económica provocada por la pandemia ha tenido una fuerte incidencia en el mercado laboral argentino y en las expectativas y percepciones que los trabajadores se forman sobre él. Luego de casi dos años de incertidumbre, una gran parte de las empresas y sectores han recobrado sus niveles de productividad y los trabajadores tienen mayor claridad respecto a sus objetivos personales y profesionales. A partir del momento en que se percibe que el mercado laboral recupera cierto dinamismo, la satisfacción laboral suele bajar, acompañando un mayor deseo de cambio asociado a la búsqueda de mejores condiciones laborales”, afirmó Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina y Uruguay.

Búsqueda laboral y deseo de cambio

Los datos reunidos por el informe de Randstad revelan efectivamente que el nivel satisfacción de los argentinos está regresando a los niveles pre-pandemia, lo que incide directamente sobre los deseos de cambio de la población. En este sentido, acompañando niveles de satisfacción laboral más bajos, el 34,5% de los trabajadores argentinos afirma estar en búsqueda activa de un nuevo empleo.

Del total de participantes del estudio que se encuentran en búsqueda de un nuevo horizonte laboral, el 7% afirma estar buscando trabajo activamente, el 8,9% refiere estar buscando empleo orientado a un interés profesional específico y el 18,6% comenta estar atento a las ofertas de mercado, sin mayores distinciones.

Por su parte, el 32,8% de los consultados comenta que si bien no están buscando trabajo activamente, estarían abiertos a un cambio ante la aparición de una buena oportunidad laboral. En el extremo opuesto, el 32,8% restante refiere no estar buscando trabajo en absoluto.

Independientemente de los deseos de cambio laboral expresados por los argentinos, el Randstad Workmonitor fue aún más allá de las expectativas e indagó en el cambio real, relevando quiénes efectivamente han cambiado de trabajo durante los últimos seis meses. En este sentido, el estudio revela que 22,1% de los trabajadores argentinos ha cambiado de empleo en los últimos seis meses, 1,8 puntos porcentuales por encima de la medición correspondiente al primer semestre de 2021 y 2,8 puntos porcentuales arriba de los valores arrojados para finales de 2019, cuando el mundo se encontraba en un escenario pre-Covid.

Los datos muestran que los indicadores de materialización de los deseos de cambio en Argentina resultan particularmente bajos respecto de la media global del 26%, al igual que del 25% de los que efectivamente cambiaron de empleo en América Latina en los seis meses previos al relevamiento de Randstad.

“El paso de la pandemia ha traído una mayor claridad a los trabajadores respecto de sus objetivos personales y profesionales a nivel mundial. Frente a una incipiente recuperación del mercado laboral, esta mayor claridad está impulsando a muchos trabajadores a reconsiderar lo que quieren de sus vidas y sus carreras, derivando en una mayor disposición al cambio, decisiones de carrera menos conservadoras y, a fin de cuentas, una mayor rotación laboral”, agregó Andrea Ávila.