Dentro del panorama de pandemia que vive la Argentina hay dudas y certezas, entre ellas, sobresale que la curva de casos seguirá creciendo y que la emergencia sanitaria viene para largo, es decir, esto recién comienza. Al menos así lo advierten los especialistas que asesoraron al gabinete de Alberto Fernández.

Frente a ese panorama, el Presidente y sus colaboradores más estrechos pretenden ir a un paradigma “a la europea”, esto es: medidas estrictas, pero temporales y focalizadas geográficamente. 

“Lo que necesitamos es abrir y cerrar actividades por zonas, como se hizo en Europa. Esto va a ser largo”, resumió un alto portavoz oficial al tanto de los debates que se dan al interior de los despachos gubernamentales.

El Gobierno no está dispuesto a volver a una “fase 1” nacional como hizo el año pasado. No hay margen económico y social para cerrar el trabajo y las clases en todo el país por tiempo indefinido, reconocieron.

Por eso, esperan que sean los gobernadores los que avancen con restricciones locales, frente a la escalada de casos de COVID 19, que bate récords todos los días.

Si los mandatarios provinciales no dan un paso al frente en lo inmediato, advirtieron desde la Casa Rosada, las resoluciones focalizadas las tomará el gobierno nacional, con un mapa epidemiológico como referencia.

“Vamos a tener que hacer lo que no hacen los gobernadores”, agregó un portavoz oficial que dijo que se buscará el menor impacto posible en la producción y en la educación. El principal riesgo epidemiológico, enfatizó, hoy está radicado en los grandes aglomerados urbanos.

Enojo con las provincias

En el Gobierno dicen que las provincias no quieren asumir el costo político de anunciar cierres y que tampoco están haciendo controles estrictos de las medidas existentes. Toman como caso testigo al shopping Unicenter, que estuvo colmado el fin de semana.

“Los gobernadores miran a la Casa Rosada y esperan que Nación tome las medidas. Pero Alberto no puede controlar lo que pasa en un patio de comidas”, dijo un colaborador cercano al Presidente, que transmitió el enojo que hay con algunos mandatarios provinciales.

El mensaje es para gobernadores propios y ajenos. “El último DNU (en el artículo 17) faculta a los gobernadores para que tomen medidas más restrictivas en sus territorios, pero ninguno lo hizo y la contagiosidad se agravó”, dijo otro importante colaborador de la casa de gobierno.

La medida aclara que las autoridades provinciales “podrán limitar en forma temporaria la realización de determinadas actividades y la circulación por horarios o por zonas”.

Quien dio una señal en este sentido fue Axel Kicillof, el más proclive a los cierres. Se espera que el gobernador bonaerense se reúna con intendentes del conurbano y que el jueves continúen los diálogos con la Nación y la Ciudad.