“Lance Armstrong es la mayor estafa. Con complicidad a todos los niveles. Recibió un trato especial. Muchos me dijeron que no debía abordar las leyendas, que me iba a encontrar solo. Pero si las leyendas se sustentan en algo… También creo que tenía un motor en la bicicleta“. La frase de Jean-Pierre Verdi, exjefe de la Agencia Antidopaje de Francia, reabrió la herida de uno de los capítulos más negros de la historia del deporte mundial.
Verdi, en diálogo con el periódico Le Parisien, amplió una denuncia que había incluido en su libro “Dopaje: mi guerra contra los tramposos”. Ahora acusó de “doping tecnológico” al exciclista estadounidense, quien fue despojado de los siete títulos que había ganado en el Tour de Francia poco antes de admitir que se había dopado durante toda su carrera.
“Todavía tengo las imágenes en la cabeza de una etapa de montaña donde dejó a todo el mundo en el suelo. Al final de la etapa, llamé a todos los especialistas que conozco y no entendían cómo era posible su rendimiento”, añadió el francés. “Algo andaba mal y todos los especialistas me decían lo mismo”, prosiguió Verdi.
Poco después de esta denuncia, el escritor y periodista Antoine Vayer -quien cubrió el Tour de Francia durante más de dos décadas- investigó por su cuenta los videos de distintas competiciones de Armstrong y notó que cuando el ciclista tocaba la parte trasera de su asiento, aumentaba su velocidad casi de inmediato.
En otra publicación, con un video en el que se puede apreciar con mayor detalle el polémico gesto de Armstrong, agregó: “También, acaricia tu nalga izquierda mientras pedaleas, tambalearás más rápido”.
El video que mostraría la “trampa”
” Toi aussi, caresse-toi la fesse gauche en pédalant, tu moulineras plus vite”.
🗣Lance Armstrong 1998 🗓
” You too, stroke your left buttock while pedaling, you will reel faster “. pic.twitter.com/PiyWrolRy1— 🅰ntoine VAYER 📸🖋️ (@festinaboy) April 9, 2021
¿Cómo funciona el motor?
Este tipo de dispositivos existen desde 1998 y se pueden ubicar dentro de la botella que llevan los ciclistas para hidratarse o en el asiento, publica Mundo Deportivo.
Este pequeño motor tiene una forma cilíndrica y se incrustan dentro de los caños de la bicicleta. Este va conectado a los piñones de la rueda trasera y, al ser activado a través de un botón oculto, comienza a empujar los pedales, lo cual brinda una fuerza extra que le permite a los ciclistas no desgastarse tanto.
Sin embargo, tal y como lo explicó Harry Gibbings, jefe de Typhoon, empresa que fabrica este tipo de bicicletas, en una entrevista a la BBC en el 2016, “no es como ir en una moto. Necesitas trabajar duro para hacerla andar”, pues la fuerza que proporciona el motor no es suficiente para que se deje de pedalear.
Gloria y ocaso
Se trata de una acusacion que le echa, todavía, un poco más de tierra encima a la carrera de Armstrong, quien se ganó el corazón del mundo entero al superar un cáncer de testículo en fase tres, que había hecho metástasis en el cerebro y los pulmones a fines de la década del 90.
Luego se transformó en una leyenda viva del deporte mundial, con siete títulos consecutivos en el Tour de Francia entre 1999 y 2005, algo que nadie más consiguió.
Pero poco después comenzó su declive. Las primeras acusaciones de doping llegaron en 2005 y se multiplicaron con los años. Durante mucho tiempo, Armstrong mantuvo su inocencia.
Finalmente el 2012, la la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (Usada) lo acusó de liderar “el programa de dopaje más sofisticado que ha visto el deporte”, lo despojó de todos los logros que había conseguido desde agosto de 1998 y lo suspendió de por vida. Al año siguiente, en una entrevista televisiva, Armstrong finalmente confesó que había hecho trampa.
