Carlo Acutis falleció a los 15 años tras predecir su propia muerte. El hecho se produjo en el 2006 y su cuerpo sigue intacto desde ese entonces. Fue beatificado el pasado sábado 10 de octubre, tras las afirmaciones de que curó a un niño brasileño que padecía una enfermedad rara a través de la intercesión. 

Ante tamaña celebración, el obispo de Asís monseñor Domenico Sorrentino decidió abrir la tumba de Acutis para que los fieles pudieran rezar ante sus restos mortales los días previos a la celebración. Las imágenes se difundieron rápidamente debido a que el cuerpo del joven –que murió a los 15 años y yace en su tumba vaqueros y zapatillas– parecía encontrarse incorrupto. Sin embargo, monseñor Sorrentino explicó que no es cierto que el cuerpo haya sido encontrado incorrupto.

“En el momento de la exhumación en el cementerio de Asís, que tuvo lugar el 23 de enero de 2019 con motivo del traslado al Santuario del Despojo, el cuerpo se encontró en el estado normal de transformación típico de la condición cadavérica”, señaló el obispo.

Carlo Acutis “fue tratado con aquellas técnicas de conservación en integración que se practican habitualmente para exponer los cuerpos de los beatos y de los santos con dignidad para la veneración de los fieles”, dijo Sorrentino y agregó que: “la operación se realizó, con arte y amor. La reconstrucción de la cara con una máscara de silicona fue particularmente exitosa”.

Además, “con un tratamiento específico se logró recuperar la preciosa reliquia del corazón que se utilizará el día de la beatificación”, dijo.

La increíble historia de Carlo Acutis

Desde chico se distinguió por su profunda espiritualidad y por su dedicación a ayudar a los más necesitados. Asimismo, le despertó mucho interés la tecnología, lo que le fue muy útil luego para poder difundir la palabra de Dios a través de ese canal. 

El adolescente se dedicó en su corta vida a difundir los contenidos religiosos a través de Internet y llevar la palabra divina gracias a la tecnología. Así fue como sus seguidores lo empezaron a llamar “el ciberapóstol de la Eucaristía” o el “primer influencer de Dios”. 

A principios de octubre de 2006 Carlo comenzó a sentirse muy mal y fue hospitalizado de urgencia. El diagnóstico fue leucemia mieloide aguda, en su grado más agresivo. El 12 del mismo mes falleció en Monza, pero Carlo pidió que sus restos descansaran en Asís.