El 2020 quedará marcado como el año del coronavirus en Mendoza. A nueve meses de que se detectó el primer caso, la provincia ya supera los 57 mil positivos y llegó a las 1.250 muertes por COVID 19. Las autoridades ponen las fichas a la campaña de vacunación para poder encarar un “2021 mejor, que nos ofrezca más normalidad”.

El inicio

El coronavirus desembarcó en la Argentina el 3 de marzo y 18 días después se confirmó el primer caso en Mendoza. El sábado 21 de marzo, el gobernador Rodolfo Suarez lo comunicó a través de sus redes sociales. Se trataba de una mujer, de 62 años, que había viajado a Europa y que fue internada en el Hospital Español.

Seis días después, el 27 de marzo, se confirmó la primera muerte por el virus. La víctima era un hombre de 81 años, que había realizado un crucero por el Caribe.

Esta persona había regresado a Mendoza el 17 de ese mes y comenzó a presentar síntomas compatibles con la enfermedad una semana después. Fue internado en el Hospital Español, donde finalmente falleció.

El cruce por los respiradores

Hacia fines de marzo, las relaciones entre la provincia y Nación sufrieron un cortocircuito por los insumos para combatir la pandemia. El primer malestar lo generó la demora de la llegada de reactivos para que Mendoza pudiera realizar los test a nivel local y dejar de depender del Instituto Malbran.

Poco después, Suarez se refirió al bloqueo impuesto por las autoridades nacionales para la adquisición de respiradores mecánicos. “Teníamos la orden para comprar 100 respiradores e insumos como alcohol en gel y guantes, pero las empresas no nos pueden vender a nosotros porque la Nación ha intervenido la entrega y centralizado todo”, indicó en ese momento.

Los dichos del mandatario local tuvieron eco a nivel nacional. El ministro de Salud Ginés González García tomó el guante y salió al cruce asegurando que se había “monopolizado” la compra de los respiradores en el país

“La única forma de distribuir con equidad un recurso escaso es que lo manejemos centralizadamente y en este sentido estamos protegiendo con equidad a todos”, sostuvo el titular de la cartera sanitaria.

Sin dar nombres concretos, Ginés apuntó contra “algunos líderes, gobernadores o jefes que actúan como si no hubieran escuchado lo que dijimos. Acá no hay política interna, acá hay una política para todos, y es la única que garantiza que esto va a ser con equidad”.

Meses después volvería a reflotar la tensión. El 7 de octubre, Suarez anunció que habilitaría nuevamente las reuniones familiares y que quedaría sin efecto la restricción de circulación según la terminación del DNI los fines de semana.

Sin embargo, horas después, el presidente Alberto Fernández anunciaría su intención de restringir la circulación en 18 departamentos de las provincias, entre ellas Mendoza.

Esta decisión hizo que Suarez volviera a hablar sobre la relación con la Casa Rosada: “Le dije que no acompaño, Mendoza no tiene que estar 14 días con restricciones”, reveló.

Pero, reconoció que si el decreto nacional incluía a la provincia “no me puedo oponer”. Así las flexibilizaciones quedarían en un único fin de semana de “DNI libre”. Ante el aumento de la circulación, Suarez decidió dar marcha atrás y volver al esquema anterior.

Sistema sanitario, a prueba

Desde el primer momento, las autoridades provinciales hicieron hincapié en la necesidad de equipar y mantener el sistema sanitario para evitar tensiones. El aumento en los casos de Mendoza repercutía directamente en el porcentaje de ocupación de camas críticas. 

De los informes oficiales se desprende que, a fines de agosto, las plazas utilizadas en el Gran Mendoza rondaban el 90%, situación similar se dio durante la segunda quincena de septiembre, cuando este índice alcanzó su pico al llegar al 90,87%.

“Estamos prácticamente con ocupación plena”, indicaron en aquel entonces desde el subsector privado donde la utilización de camas críticas ascendía al 96%.

A pesar de esto, Ana María Nadal reconoció que si bien el sistema sanitario “está dando respuestas, claramente está exigido”.

Desde ese momento, el índice se mantendría por debajo del 90% con tendencia a disminuir. Recién la primera semana de noviembre la ocupación en el área metropolitana sería de 79,15% y continuó bajando hasta el 51,04% actual.

Transmisión comunitaria y pico

Durante los primeros meses, el desarrollo de la pandemia fue “tímido”. Entre marzo y junio, se registraron 147 casos y 10 fallecidos por el COVID 19. Esta situación daría un vuelco a partir de julio, cuando los contagios comenzaron a incrementarse y llegaron a los 1.169 positivos en el mes.

Así se hizo evidente que la presencia del coronavirus era cada vez mayor en suelo mendocino hasta que Ana María Nadal reconoció el 16 de julio que “ya hay circulación del virus”.

El Gobierno nacional por su parte declararía -en el informe sanitario diario- la circulación comunitaria en el Gran Mendoza el 23 de julio.

Agosto sumaría otros 6.076 casos, mientras que septiembre superó los contagios de su antecesor en sólo 11 días y terminó alcanzó los 17.075 positivos.

El pico llegaría en octubre, mes que concentró 21.292 contagios.

En noviembre, el escenario comenzó a despejarse y los casos descendieron a 8.930. Hacia finales de ese mes, el subsecretario de Salud, Oscar Sagás reconoció a El Sol que “el pico ya pasó” y estimó que, hasta ese momento, “por lo menos” un 12% de la población había contraído la enfermedad, es decir, cerca de un cuarto de millón de mendocinos.

Diciembre, por su parte, terminaría sin llegar a los 2.600 contagios. Pero, más allá de esta disminución, las autoridades continúan insistiendo en la necesidad de mantener las medidas preventivas para evitar un rebrote. 

Vacuna

A horas del fin de este 2020, el 28 de diciembre llegaron las primeras 5.500 dosis de la vacuna rusa Sputnik V al Vacunatorio Central, desde donde comenzaron a distribuirse a los hospitales de la provincia. Un día después se inició la campaña y la ministra Nadal fue una de las primeras en ser inoculada.

Este miércoles, la funcionaria resaltó la necesidad de que las autoridades nacionales continúen con las gestiones para poder contar con vacunas de “distintas marcas y la cantidad suficiente”. 

De momento, los primeros que recibirán la primera dosis de la Sputnik V son los profesionales sanitarios que se desempeñan en las áreas críticas de los hospitales.

Se trata de una campaña “escalonada y progresiva” que irá avanzando luego sobre el resto de los equipos de salud. Los siguientes serán el personal de seguridad y finalmente, la población en general, comenzando por los mayores de 60 y luego aquellos que se encuentren entre los 18 y 59 años y que presenten comorbilidades.