La mitad de las familias de Capital y el Gran Buenos Aires tuvo menores ingresos. Cuatro de cada 10 trabajadores tuvo achique o perdió el empleo. Casi el 30% dejó de pagar o tuvo problemas para cancelar los servicios de la vivienda. Más del 30% de los hogares tuvo que reducir al menos un alimento esencial, como carne, verduras o leche, por razones económicas.

Todo esto a pesar que tres cuartos de los hogares recibía antes de la pandemia o tuvo alguna asistencia del Estado luego de la irrupción del coronavirus, como el IFE o bonos.

Son datos que marcan la insuficiencia de la ayuda pública, como se evidencia en la profundización de los altos niveles oficiales de pobreza en la Ciudad de Buenos Aires y el GBA informados por la Dirección de Estadística y Censos porteña y el Observatorio Social de la UCA.

Los datos son del INDEC, según el relevamiento hecho para este estudio especial entre agosto y octubre, cuando ya habían reanudado y se flexibilizaron muchas actividades.

Los hogares más afectados son lo que tienen hijos menores. El Conurbano sobresale con peores indicadores laborales y sociales que en CABA.

El empleo fue uno de los rubros más castigados que, de acuerdo a los últimos datos oficiales, esa pérdida del trabajo aún perdura y golpeó más a los trabajadores y cuentapropistas informales y a las familias con hijos, lo que elevó la llamada “infantilización de la pobreza”.

Así, mientras, “el 40,3% de los hogares registró problemas de empleo de al menos alguno de sus integrantes. En los hogares en que reside al menos un niño, niña o adolescente, los problemas laborales alcanzaron el 48,3%”, precisa el Informe. Y agrega: “El impacto en la situación laboral de los hogares consultados fue mayor en los partidos del conurbano bonaerense, donde los problemas de empleo alcanzaron al 42,6% de los hogares; mientras que en la CABA, se vio afectado el 33,6%”.