Si hay algo que llama la atención, es levantar la mirada y encontrarse con la Luna. Este jueves a la noche habrá un motivo extra para hacerlo: el satélite natural de la Tierra atravesará la sombra del planeta y podrá adquirir tonos rojizos y anaranjados.
El eclipse se desarrollará durante la noche del jueves y la madrugada del viernes. El fenómeno podrá observarse desde Mendoza, siempre que las condiciones del cielo lo permitan.
La astrónoma Beatriz García explicó a El Sol que será un eclipse lunar parcial y que cerca del 93% de la Luna quedará cubierta por la sombra de la Tierra, mientras que el 7% restante continuará iluminado por el Sol.
“Estamos en la fase de Luna llena, que es cuando se pueden producir los eclipses lunares”, explicó García. En este caso, la alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna no será completamente perfecta y por eso el eclipse no llegará a ser total.
Por qué la Luna se pone roja
Uno de los momentos más llamativos será cuando la Luna deje de verse completamente blanca y empiece a tomar una tonalidad rojiza. Pero, ¿por qué ocurre?
Durante el eclipse, la Tierra se ubicará entre el Sol y la Luna y bloqueará parte de la luz que normalmente ilumina al satélite. Sin embargo, una parte de esa luz consigue atravesar la atmósfera terrestre y llegar hasta la superficie lunar.
“Lo que sigue de largo es la región roja del espectro, mientras que las mayores energías, verde y azul, se dispersan muchísimo”, explicó García.

De esta manera, los tonos rojizos consiguen llegar a la Luna, mientras que los colores azules se dispersan en la atmósfera.
“Esa luz roja sigue sin desviarse y eso es lo que incide sobre la superficie de la Luna y por eso la vemos enrojecida”, señaló la astrónoma.
Por eso, aunque popularmente se hable de una “Luna de Sangre”, García aclaró que no se trata de una Luna completamente roja. El satélite puede adquirir diferentes tonalidades rojizas, anaranjadas o cobrizas.
Binoculares para descubrir otra Luna
El cambio de iluminación también permitirá observar algunos detalles de la superficie lunar que durante una Luna llena pueden ser más difíciles de distinguir.
“Es un momento oportuno para poder distinguir con más detalles los accidentes sobre la superficie”, recomendó García.
La astrónoma sugirió aprovechar binoculares o monoculares para observar el fenómeno. No hace falta contar con un telescopio profesional: incluso a simple vista se podrá seguir el avance de la sombra y el cambio de color.
Y para quienes tengan binoculares, la Luna ofrecerá algo más que sus conocidos cráteres.
“No solo son cráteres, son mares, cordilleras, montañas”, explicó García.
A qué hora habrá que mirar el cielo
Para quienes quieran seguir el eclipse, estos serán los principales momentos:
- 22:23: comenzará la fase penumbral, aunque el cambio será muy tenue.
- 23:33: comenzará el eclipse parcial.
- 01:12: se alcanzará el máximo del eclipse.
- 02:13: finalizará la fase parcial.
- 04:01: terminará por completo el fenómeno.
La parte más interesante será entre las 23:33 y las 2:13, cuando la sombra de la Tierra cubra la mayor parte de la Luna.
“Los eclipses de Luna son muy largos”, explicó García, por lo que habrá varias horas para seguir las distintas etapas del fenómeno.
¿Las nubes dejarán ver el eclipse?
El otro factor que habrá que tener en cuenta será el tiempo. En Mendoza se espera una noche con algunas nubes durante las primeras horas, por lo que la visibilidad de la Luna podría verse afectada en algunos momentos.
También existe una baja probabilidad de alguna lluvia débil o aislada al comienzo de la noche, aunque las condiciones tenderán a mejorar durante la madrugada.

Para quienes quieran quedarse afuera hasta el máximo del eclipse, habrá que tener en cuenta el frío: la temperatura rondará los 12°C durante la noche, bajará a unos 10°C u 11°C hacia la medianoche y llegará a cerca de 7°C durante la madrugada.
Hacia las primeras horas del viernes se espera un cielo mayormente despejado o con algunos intervalos de nubes y sin precipitaciones, por lo que el panorama podría mejorar a medida que avance el eclipse.
Un eclipse relacionado con el fenómeno de agosto
El eclipse lunar no llega de manera aislada. Está relacionado con el eclipse total de Sol del 12 de agosto, que fue visible principalmente desde el hemisferio norte.
“Los eclipses se dan de a pares”, explicó García. Esto ocurre porque tanto los eclipses solares como los lunares necesitan una alineación particular entre el Sol, la Tierra y la Luna.
“El eclipse de Sol del 12 de agosto inició esta sucesión de eclipses que para nosotros nos encuentra de protagonistas en la noche de hoy”, señaló la astrónoma.
Ahora será el turno de la Luna. Y para disfrutar del fenómeno no hace falta ser especialista: con un lugar despejado, algo de abrigo y, si se tiene, unos binoculares, alcanza para mirar hacia arriba y descubrirla de otra manera.
