No se detiene el interes de argentinos en mudarse a Uruguay. Bajo este escenario de tramitación de residencias, la Cámara de Diputados de ese país le abrió aún más las puertas a quienes buscan tributar con beneficios los ingresos generados en el exterior. Esto se conoce como “vacaciones fiscales”, ampliando el plazo de cinco a diez años.

De acuerdo con datos oficiales, en medio de la pandemia y a pesar de las restricciones, más de 80.000 argentinos ingresaron a la nación vecina, principalmente por el puente binacional entre Gualeguaychú y la ciudad oriental de Fray Bentos, según publicó La Nación. Así, mientras sólo se permite el ingreso de extranjeros residentes, ya son más de 1.000 los que tramitaron los papeles impositivos para quedarse en Uruguay, aunque no se discrimina la nacionalidad. 

Bajo esta realidad, con insistentes pedidos de trámites de argentinos en el consulado en Buenos Aires, la Cámara de Representantes de Uruguay aprobó este miércoles el proyecto de ley enviado por el presidente Luis Lacalle Pou para mejorar las condiciones de residencia fiscal para extranjeros.

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A pesar de que se hicieron algunos cambios al proyecto, volverá al Senado para un aval final, que se descuenta será una mera formalidad, por lo que es inminente la promulgación. 

“El Uruguay ofrece un país de puertas abiertas con una política migratoria que otorga un marco de seguridad pública, jurídica y económica para todas las personas extranjeras que deseen radicarse” y es “intención del Poder Ejecutivo impulsar una política de estímulo a la inversión como instrumento idóneo para la generación de empleo y mejora del bienestar general”, indicó Lacalle Pou al fundamentar la iniciativa, con el fin de que “puedan instalarse en el Uruguay todos los extranjeros que deseen elegir al país como destino de sus proyectos personales y económicos”.

La actual ley dispone que una persona que adquiera la calidad de residente fiscal uruguayo pueda optar por tributar, para los “rendimientos del capital mobiliario, originados en depósitos, préstamos, y en general en toda colocación de capital o de crédito de cualquier naturaleza”, en tanto provengan del exterior, el Impuesto a la Renta a los No Residentes (IRNR) por el ejercicio fiscal en el que configuren la residencia en Uruguay y durante los cinco ejercicios fiscales siguientes. La nueva ley amplía la opción a partir del ejercicio fiscal 2020. Así, incrementa de 5 a 10 años el plazo de lo que se conoce como “vacación fiscal”. Además, habilita la posibilidad de que quienes configuren la residencia fiscal, tributen el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a la tasa del 7%.

De esta maneras, para los argentinos con inversiones en el extranjero es más beneficioso que hacerlo en su país, aunque deberán no sólo obtener la residencia fiscal uruguaya, sino el aval del Gobierno que conduce Alberto Fernández para desligarse de los tributos en su país.