A las 16.50 del lunes, Dora Hidalgo se conectó por última vez a su cuenta de Whatsapp. Minutos después de eso salió para alimentar a los perros de su patrón, en una casa de fin de semana ubicada en el mismo predio donde ella vivía, en Coquimbito, Maipú. Eso fue lo último que se supo de ella.

Dejó la puerta sin llave, su celular, documentación y todo tipo de pertenencias en su vivienda. Claro, iba a realizar una tarea sencilla, la que realizaba todos los días de su vida desde hace 12 años, tiempo que lleva trabajando en los terrenos que son propiedad del presidente de Godoy Cruz Antonio Tomba, José “Pepe” Mansur.

A partir de allí comenzarían cuatro días de una búsqueda sin descanso por parte de sus familiares. Con el paso de las horas iban a saber que la mujer jamás salió del predio y de eso estuvieron seguros el viernes, cuando hallaron un rastro de sangre en el ingreso a un pozo de agua de unos 100 metros de profundidad. El sábado se iba a confirmar lo peor, ahí yacía el cadáver de Dora.

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Los investigadores confirmaron que a la mujer la asesinaron. Es que el lugar donde se encontraban sus restos está cerrado con rejas y debajo de eso tiene una pesada tapa de hormigón. Era imposible que cayera allí por accidente, por lo que esa posibilidad estuvo completamente descartada desde un principio.

Por esa razón, la causa tiene un detenido que será imputado este domingo como responsable del crimen. Se trata de José Daniel Moreira, quien es uno de los tres empleados del predio que tenían acceso a la llave que abre el pozo.

Pero regresando al comienzo de la búsqueda, familiares de la víctima que hablaron con El Sol, relataron con detalles cómo a través de la insistencia lograron encontrar ellos mismos el lugar donde se iba a dar con los restos de Dora.

Oficialmente, los rastrillajes en el predio donde funciona el salón de eventos Luna India, tuvieron su inicio el miércoles. Un día antes, la hija de Dora advirtió que no habían señales de su madre, quien vive detrás de su casa, en el mismo terreno.

En un comienzo, los parientes no pudieron buscar en el interior del terreno donde trabajaba la mujer. El encargado les aseguró que los compañeros de trabajo de Hidalgo ya habían buscado por todos los rincones y no había ni una pista.

Ante eso se revisaron lotes baldíos de las inmediaciones, hospitales de la zona y hasta se dirigieron hacia la morgue judicial, para constatar que no hubiese ingresado como un cadáver NN. Necesitaban agotar todas las posibilidades.

Pero toda búsqueda por fuera del predio fue sin resultados, nadie la había visto y no había ni un rastro que condujera hacia ella. Ante eso, la exploración nuevamente se centró en Luna India.

Policías rastrillaron el lugar y hasta se solicitó el apoyo de Cuerpo de Canes, pero los perros no marcaron ningún lugar de interés para los investigadores de la División Búsqueda de Personas, que estuvieron a cargo de esas tareas.

El viernes todo cambió, el encargado del lugar aseguró que había visto una cantidad de moscas inusual revoloteando sobre el pozo de agua. Pese a que el hombre explicó que ese sector ya había sido revisado por empleados, la familia de la mujer le exigió que les permitiera ingresar allí.

Según explicaron, el lugar está cerrado con tela, la cual detrás tiene una puerta con rejas protegida por un candado. Al abrir la entrada, los parientes de Hidalgo notaron tres cosas: había manchas de sangre seca en algunas partes, se sentía un fuerte olor nauseabundo y la tapa de concreto del pozo estaba levemente corrida.

Incluso, entre los rastros hemáticos que observaron, uno de ellos parecía ser tener la forma de unos dedos que se habían apoyado sobre un caño. Cerca de ese lugar, en un baño, también se encontraron otros restos de sangre. La familia empezaba a tener la certeza de que a Dora la habían asesinado.

Ante el hallazgo, los hijos de la mujer llamaron al fiscal Gustavo Pirrello, quien lidera la causa. Por esa razón, los policías regresaron y se solicitó la presencia del Cuerpo de Bomberos para inspeccionar el pozo por dentro.

Cuando corrieron la tapa de cemento, se encontraron sobre una de las paredes una línea de sangre que conducía hacia las profundidades del pozo.

Ese rastro despejó las pocas dudas que le quedaban a los pesquisas y a la familia, el cadáver se encontraba allí. El sábado por la tarde, las tareas de rescate lo terminaron por confirmar.