Los primeros días de agosto comenzará a pagarse la tercera ronda del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 10 mil pesos que paga la Anses. Esa será la última transferencia a los más de 8,8 millones de beneficiarios.
La novedad fue confirmada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero: “El IFE tuvo un impacto muy potente. Logramos que el Estado llegue a 9 millones de personas, con realidades muy distintas y diferentes impactos. En los sectores de más bajos recursos evitó que cayeran en la pobreza y en la indigencia”.
Hay que recordar que el IFE fue anunciado tres días después del inicio de la cuarentena obligatoria, y en su momento se presentó como un paliativo para trabajadores desocupados o informales (en negro), pequeños comerciantes, monotributistas de las categorías más bajas (A y B), personas inactivas y beneficiarios de la AUH y la AUE.
De todas maneras en el Gobierno no se animan a “dar por muerto” el IFE, aunque sí apuntan reducir la población beneficiaria a las regiones que continúen impedidas de retomar la actividad. Eso había sido sugerido semanas atrás aunque después se descartó por la presión de los gobernadores.
Una de las opciones que se baraja es reconvertir el IFE en una “renta básica universal. Según blanqueó el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, de la base de datos con la que se hizo el Estado se desprende que casi 3 millones de beneficiarios que viven en la informalidad difícilmente puedan revincularse rápidamente con el mundo laboral pospandemia.
