Luego de que se le quitara públicamente el título de Gran Pastelera por haber mentido respecto a su experiencia laboral, Samanta se paseó por varios ciclos televisivos contando su experiencia. Uno de los programas en los que estuvo fue “Cortá por Lozano” donde contó cómo fue que la producción le contó que le arrebataba el título por “estafadora”.
“La verdad que fueron muchas emociones encontradas. Fue por videoconferencia, lo entendí y pedí un tiempo para procesar la información. Lo que se vio el domingo se filmó el sábado, no era obligación ir, y yo lloré por todo lo que venía sufriendo por el maltrato cibernético. Quise ir porque no tengo nada que ocultar, porque tengo la frente en alto y porque la competencia fue leal. Si algo valoro es que uno admita sus errores, porque todos los podemos cometer”.

Sobre cómo vivió el ataque en las redes, la joven de 29 años dijo: “A lo largo de estas últimas tres semanas no la pasé bien con todo lo que se dijo de mí. Las redes son muy crueles. Hay mucha gente que sufre mucho y creo que hay que tomar más conciencia, tener más empatía porque detrás de cada uno hay una persona. Yo no puedo opinar de gente que no conozco. Eso lastima. Eso fue lo que más me afectó de todo”.

¿Mintió u ocultó información?
El gran interrogante dle reality fue si la joven mintió sobre su pasado laboral u ocultó información. Lozano le preguntó puntualmente por su “mentira” en la ficha de inscripción al programa y ella aclaró: “No fue una mentira. Cometí un error, una malinterpretación en el formulario”.
La malinterpretación que ella argumenta se debe a que entendió que se le preguntaba por experiencia en pastelería, no en el rubro gastronómico.
“Me pareció positivo estar presente en el final. Que se haya comprobado que no soy pastelera profesional. No estudié, simplemente fue un emprendimiento familiar. Fue información que no me pareció trascendente. Se me preguntó por la pastelería, y tuve un pequeño emprendimiento familiar que duró un año, vendíamos milanesas, empanadas para poder sobrevivir. También se vendían algunas cosas dulces, pero no fue una pastelería como se dijo, ni era la mano derecha de Osvaldo Gross. A la par hacía cosas contables con mi prima, me la rebuscaba por que no teníamos una buena posición económica. Nos fundimos y tuvimos que vender. Fue triste… pero eso no me hace ser profesional. Nunca estudié, siempre fue mi pasión. Leo muchos libros, me encanta hacer tortas desde chiquita”, reconoció.

Sobre lo que ttiene pensado a futuro, Samanta contó que todo lo sucedido no la frenará en su sueño de poder vivir de la pastelería. “Voy a hacer la carrera de pastelera, porque lo voy a lograr. Además de seguir adelante con mi pequeña cocinita”, aseguró.
Por último, ante la pregunta si siente que le debe unas disculpas a alguien, Samanta señaló: “Pido disculpas generales a mis compañeros, porque capaz salían a defenderme y también los atacaban”.
