Los investigadores se tomaron cuatro días para ordenar el allanamiento contra el presunto autor de asalto seguido de violación contra una jubilada de Guaymallén: analizaron la prueba más fuerte que tenía, cámaras de seguridad, y este miércoles por la tarde decidieron irrumpir en su casa, ubicada a 500 metros de la escena.
De esta forma, minutos antes de las 14, efectivos de la División Homicidios de Investigaciones, liderados por la fiscal Claudia Ríos, ingresaron en la casa del sospechoso, identificado como Guillermo Peluso, de unos 35 años.
Lo redujeron en el interior de la morada y allí permaneció algunas horas antes ser llevado hasta una dependencia policial-judicial, debido a que le realizaron un test de rigor por los casos de COVID 19.
Mientras todo esto sucede, la víctima, de 72 años, se encuentra internada en Terapia Intensiva del Hospital Central. Sufrió heridas de consideración el sábado durante la madrugada que motivaron intervención médica, debido a que sufrió un paro cardíaco.

De acuerdo con fuentes judiciales y policiales, llegar a identificar a Peluso no fue una tarea complicada: analizaron cámaras de seguridad de la zona de calles Tres Carabelas de Guaymallén, ubicada hacia el norte de Independencia y Rodríguez Peña, en el límite con Godoy Cruz.
Los aparatos registraron el ingreso del sospechoso en la casa de la septuagenaria y también la huída con una moto marca Zanella, propiedad de uno de los hijos de la mujer. No sólo eso: otras cámaras lo detectaron metiéndose en su casa de calle Diamante 510.
Identificaron al sospechoso y esperaron el momento justo. Supieron que vivía en ese domicilio con sus padres desde “que nació”, tal como comentaron los vecinos a El Sol, que reveló el caso.
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Además, señalaron que tiene un hijo adolescente. La fiscal Ríos lo iba imputar en las próximas horas y luego enviarlo a la cárcel. Además, iba a ordenar que se realizaran cotejos de huellas dactilares levantadas en la escena y también de ADN, ya que encontraron material genético para comparar.
La moto robada a la víctima, una de las pruebas más importantes, no fue encontrada en el domicilio. Sin embargo, los detectives dieron con un vecino, que también se tranformó en una pieza fundamental para sostener la acusación.
Se trata de una persona que le compró una caja de herramientas al sospechoso, mismo objeto que había sido sustraído de la casa de la mujer. La comercialización de ese elemento se produjo “minutos después del asalto y la violación a la víctima”, describió un pesquisa a este diario.

