El Gobierno decidió poner en marcha un sistema de revisión de edificios escolares y adecuar algunas estructuras a las necesidades provinciales, especialmente, teniendo en cuenta que nuestra provincia es una zona altamente vulnerable en materia sísmica. La intención del gobierno escolar es utilizar materiales más livianos y reforzar las estructuras existentes para evitar que se vuelvan a producir serios inconvenientes en los edificios.

    A esto se agrega la intención de mejorar el mobiliario de los colegios para que soporten el impacto, por ejemplo, de la mampostería que podría caer cuando se produce un movimiento sísmico. La decisión de mejorar las estructuras es buena, pero es necesario que las autoridades entiendan que tanto el cuidado de los edificios públicos como la prevención sísmica es una tarea constante que requiere dedicación e inversión sostenidas en el tiempo.