En dos meses se restablecerá el sistema de clases presenciales en Mendoza y una de las mayores preocupaciones de la cúpula de la Dirección General de Escuelas es el estado emocional con el que llegarán los chicos a las aulas.

“Será muy difícil evitar el abrazo y el apego entre compañeros, estamos preparándonos para abordar ese aspecto, sobre todo, teniendo en cuenta las medidas sanitarias establecidas por la pandemia”, indicó José Thomas, titular de la DGE.

Al respecto, agregó que “los especialistas, incluso de países que están más adelantados que nosotros y que ya han retornado el dictado de clases, hablan de un fuerte impacto emocional en el regreso. Ese aspecto vamos a tener que abordarlo, de hecho, estamos comenzando a trabajar sobre el tema ya que más allá del escalonamiento, de lo epidemiológico, hay que analizar lo emocional de los chicos”.

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Respecto a cómo cree que volverán los estudiantes a las aulas, el funcionario admitió no poder imaginarlo. “Soy muy sincero y reconozco que no sé con qué tipo de niños me encontraré. Hay que escuchar a los especialistas, pero si me apoyo en mi experiencia, con mis hijos observo la desesperación que tienen por estar y ver a sus amigos”.

“El primer día que los chicos se reencuentren será muy digno de ver, porque ellos están necesitando el afecto con el otro”, reflexionó Thomas.

La voz de los especialistas

Frente al interrogante acerca de cómo volverán a la presencialidad los chicos, luego de permanecer varios meses en casa, los especialistas manifiestan que es muy difícil hablar en general ya que la cuarentena, el aislamiento, los afectó a cada uno de un modo diferente.

“Muchos chicos tienen la necesidad de regresar a las aulas y reencontrarse con su entorno, con sus compañeros. Otros, en cambio, prefieren disfrutar de la compañía de sus padres (algo que no habían vivenciado antes). Son situaciones con las que debemos familiarizarnos y que nos llevan a pensar que los chicos regresarán a clases de una manera diferente”, dijo la psicopedagoga Nancy Caballero.

La profesional aseguró, además, que los chicos tendrán en común un gran trabajo en cuanto a la adaptación en grupo, al retorno de los horarios establecidos en los establecimientos educativos, entre otros aspectos.

“De modo que la adaptación deberá ser bien abordada, los niños se adecúan rápidamente, pero el trabajo será gradual. Ellos necesitan ver una ventaja en todo lo que ocurrió y, además, habrá que tener en cuenta el hecho de no generar pánico en los menores sobre la etapa en la que se ingresa, pero tampoco desinterés o desatención. Los adultos serán responsables de que los chicos continúen respetando las medidas sanitarias, dentro de una nueva fase”, agregó Caballero.

La especialista comentó que “los adultos suelen transmitir tranquilidad o ansiedad. Por lo tanto, son los padres los que deben manejar sus ansiedades y entender que, a mucho de los chicos, les costará salir y adaptarse a la rutina normal”.

“Habrá que tener paciencia y tolerancia, sobre todo, en el tema del cumplimiento de los horarios y, en el caso de los niños más chicos hay que estar atentos al tema del desapego ya que han pasado mucho tiempo con mamá y papá”, culminó.