Los chilenos dirimirán voto a voto en un ballotage en enero si finalmente girarán a la derecha o darán su confianza al nuevo pacto de centro e izquierda que parece asomar en la política nacional tras los comicios presidenciales y legislativos del domingo.
El triunfo con 44 por ciento de los sufragios del líder de la oposición de derecha, el millonario Sebastián Piñera, surge como muy difícil de remontar, como reconocieron ministros y el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.
Consciente de ello, Piñera ni dudó en celebrar entre los vítores de sus parciales. “Este es el triunfo del cambio”, dijo el millonario, tras lo cual dedicó su victoria “a los que más lo necesitan, a la gente humilde”.
En réplica, el portavoz del comando de Frei, el senador Jorge Pizarro, dijo que su sector peleará la contienda “voto a voto”.
Además, el propio Frei (30 por ciento) pidió el voto a los seguidores de los derrotados Marco Enríquez-Ominami (19%) y Jorge Arrate (5%).
“Quiero valorar lo hecho por Arrate y Enríquez-Ominami, porque han propuesto temas que voy a tomar como propios en mi campaña”, dijo. Pero esos respaldos no parecen seguros Arrate ya dijo que su sector, la izquierda, no dará “un cheque en blanco” a Frei. Más drástico, Enríquez-Ominami descartó cualquier pacto.
El diputado dijo que él era sólo el mensajero de un descontento y que no llamaría a sus seguidores a votar por Frei. “Se me hace imposible endosar sus votos”, agregó.
Así las cosas, la alegría desatada en el comando de Piñera, reunido en un lujoso hotel de la capital, confirmó que ese sector está al borde de regresar al poder, después de 20 años de ausencia, tras el fin de la dictadura militar, de la cual fue sostén político.
Pero en la derecha, que preparó un programa de gobierno con el respaldo de 1.200 profesionales, nadie apostó aún a un triunfo pleno en el ballotage, conscientes de que la campaña será ahora aún más confrontativa.
Ello supone que los fantasmas del fallecido dictador Augusto Pinochet y de las violaciones a los derechos humanos volverán al debate político como lo hicieron en los últimos días.
“La votación que hemos obtenido es un gran triunfo de la unidad, del cambio, del futuro y de la esperanza”, dijo, entre aplausos, el coordinador general del comando de la derecha, Rodrigo Hinzpeter.
“Vamos a conquistar todos los votos que faltan para lograr la presidencia”, agregó el senador Andrés Allamand, un histórico aliado de Piñera.
En los próximos días, toda la tensión estará entonces en si Frei logra un acuerdo con los sectores que apoyan a Arrate y capta el voto de los seguidores de Enríquez- Ominami, lo que supondrá una ardua negociación programática hacia la izquierda.
De todas formas, quien asuma finalmente como presidente en marzo lo hará sin mayoría en el Congreso, pues ninguna alianza consiguió una victoria en el Parlamento.
De hecho, varios senadores y diputados históricos perdieron sus escaños, en una jornada marcada por el regreso de los comunistas al Poder Legislativo, después de 36 años de ausencia.
“Esa es la victoria de esta jornada”, dijo eufórico Arrate al conocer del regreso de los comunistas al Congreso, entre aplausos de sus adherentes, en lo que fue el mayor logro de su sector.
De esta forma, Piñera y Frei disputarán virtualmente a penales su triunfo en el ballotage del 17 de enero, en una jornada que podría marcar un sorpresivo triunfo de la derecha en América latina, región que en los últimos años había girado a la izquierda.
