Los especialistas ya han dado veredicto sobre una posible consecuencia post cuarentena: las personas sanas que dejaron de tener relaciones sexuales debido a la falta de una pareja o como consecuencia del aislamiento social por el coronavirus podrían experimentar algunos cambios físicos y psíquicos perjudiciales. ¿La razón? Es posible que después del periodo de cuarentena, por ejemplo, los hombres sufran episodios de disfunción eréctil debido al estado de inactividad y estrés acumulado durante estas semanas.

“De acuerdo a la edad, puede haber alteraciones. La vagina de las mujeres en climaterio naturalmente tiene menor lubricación y si no hay un estímulo… será peor. En el caso de los varones que no estén ejercitando su posibilidad de tener una erección, repercutirá luego en la facilidad para tener otra. También es necesario entender que una eyaculación libera no solo energía sexual sino fluidos prostáticos”, detallaba a un medio nacional la doctora Liliana Burgariotti (M.N. 65.138), sexóloga clínica.

La depresión y la ansiedad tienen un efecto negativo sobre la libido. Hay personas que están sin trabajo y el desempleo puede afectar el deseo sexual. “Todos vamos a buscar la gratificación sexual si tenemos disponibilidad para eso. Ahora, si hay angustia, no hay ganas”, resumía Burgariotti. Está comprobado que el sexo equivale a menos estrés, y la falta de sexo puede contribuir a la depresión y a un menor sentido de autoestima. En estos casos, recomienda darse tiempo para motivar y dar lugar al deseo.

“Una situación sexual con orgasmo libera tensión, relaja y ejercita el cuerpo. Es una excelente descarga de tensión y ansiedad. Pero todo depende del deseo que no está en los genitales sino en nuestra cabeza”, señalaba la sexóloga.

Sin embargo, aclaraba la profesional que, por las dudas, que la falta de sexo no dañará ni la mente ni el cuerpo. “No significa que nos va a enfermar”, afirmaba.

Para la médica, es importante el encuentro entre dos personas. “En épocas de cuarentena, no hay que exigirse ‘tener relaciones sexuales’ porque lo más importante es vincularnos”, remarcaba.

Pero, ¿cómo reavivar el deseo ‘dormido’?

La cuarentena ha llevado a dos situaciones paralelas: la generación de más tiempo compartido con la pareja, lo que insinuaría mayor acercamiento, y un nivel de ansiedad y estrés que podría actuar como un bloqueo para las ganas de hacer el amor.

“La llegada del coronavirus está provocando un cambio radical en los hábitos sociales, por ende, también influye en la vida en pareja. El confinamiento lleva a compartir todas las horas, sin el respiro necesario que suponen las actividades que cada uno realiza fuera del hogar”, explica el doctor Walter Ghedin (M.N. 74.794), psiquiatra y sexólogo.

El estrés cotidiano no ayuda al deseo. “Los convivientes no se extrañan, por el contrario, cada uno necesita un tiempo para estar unos minutos solos, además, al estar de “entrecasa”, se tira por la borda el foco de atracción sensual, de seducción”, afirma.

Si bien el deseo en cuarentena puede no estar a la altura de las circunstancias, el sexólogo insiste en hay que ayudarlo y aporta estos consejos:

1 – Proponer variantes: bañarse de a dos, compartir masajes con aceites y sin apuro, bailar pegados con algún tema romántico de fondo que traiga lindos recuerdos.

2 – Perfumarse: oler bien es grato, atractivo, estimulante y excitante.

3 – Compartir películas hot: es un elemento que ayuda para conectar con el erotismo.

4 – No descartar el uso de juguetes sexuales: conocerlos puede fomentar el placer y el deseo.

“Todo ayuda para convertir al sexo en un momento especial, más prolongado y placentero”, asegura Ghedin.