Se nos está yendo el 2009 y ahí está el 2010, preparando sus petates para instalarse por un año de inquilino en la tierra. Sin embargo, no todos festejan el año nuevo el primero de enero. Tradicionalmente, el calendario romano comenzaba el primer día del mes de marzo. Era en el mes de enero cuando los cónsules de la Antigua Roma asumían el gobierno. Fue por eso que Julio César, en el año 47 antes de Cristo, no queda claro a qué hora, modificó el sistema, creando el calendario juliano.
El posterior calendario gregoriano, el que nos rige fue creado por el papa Gegorio XII, que allá por el año 1582, la hora tampoco la sabemos, dejó el 1 de enero como fecha de iniciación. Con la expansión de la cultura occidental, el 1 de enero se convirtió en una fecha de carácter universal. Sin embargo, hay distintos calendarios en el mundo de culturas diferentes y, por lo tanto, distintas celebraciones. El Año Nuevo Chino no es fijo, como es un calendario lunar bien puede caer entre el 21 de enero y el 21 de febrero.
Pero hay otros: algunos miembros de la Iglesia ortodoxa celebran el inicio el 14 de enero, porque mantienen el antiguo calendario juliano de los romanos. El Tet, como seno pero sin la a, es la celebración del año nuevo vietnamita, que coincide con el chino. El año nuevo islámico se celebra el 1 de Muharram, aproximadamente fines de enero e inicio de febrero. El We Tripantu, celebración del año nuevo mapuche, ocurre el 24 de junio. Dentro del mundo indígena, el año nuevo inca sucede el 24 de junio, cuando se festeja el Inti Raymi.
Los judíos, como sabemos, celebran el Rosh Hashanah, no sé si lo pronuncié bien, en días de setiembre. Los celtas celebraban el Año Nuevo el 1 de noviembre y el Año Nuevo Hindú es celebrado dos días antes del festival de Diwali, a mediados de noviembre. O sea que no nos creamos que la visión del mundo es únicamente la nuestra, la occidental, hay otras y tienen sus fundamentos, a veces históricos, a veces religiosos o a veces ligados con la simple observación del movimiento de los astros y los períodos de fertilidad de la tierra.
Para nosotros, habrá de ocurrir el primero de enero y entonces la esperanza se renovará, y vendrá el consabido refrán: “Año nuevo, vida nueva”, aunque el sueldo, las deudas, la suegra, los nervios y el gobierno sean los mismos del año que se va.
